Muy pronto veremos qué tanta colaboración, coordinación, confianza, voluntad y consensos pueden de verdad tejerse en los tiempos de la cuarta transformación entre el Gobierno Federal, las administraciones estatales, legisladores, empresarios y sindicatos: el dictamen de la reforma educativa (que sustituirá a la aprobada en 2013) está por presentarse y todo apunta al rechazo de la CNTE y la vuelta a sus movilizaciones, paros y bloqueos.
Hay que advertirlo desde ahora: nulo ha sido el trabajo de convencimiento con las bases de la Coordinadora. Lo sabemos por maestros de la Sección XVIII de Michoacán. Hay una razón: los dirigentes ya tienen clara su posición de rechazo, pero mantienen abierta la posibilidad de una negociación de última hora que convenga a sus intereses gremiales.
Quieren el control de ingresos, exámenes, evaluaciones y promociones. Y si no el control, la manga ancha que tuvieron durante años. Ahí está la papa caliente.
Pero no ha bajado, como se dice, la información y entre las maestras y maestros impera “la confusión”. Sólo saben que están en alerta permanente, a la espera del llamado a movilizarse.
De parte del Gobierno Federal, por ahora, andan más preocupados por convencer a legisladores y empresarios de las bondades de la nueva reforma constitucional que enfrenta una disyuntiva: no significa la abrogación de la reforma de 2013 (como prometió Andrés Manuel López Obrador al magisterio) pero tampoco mantiene las exigencias de evaluación y capacitación docentes, que quedarían como una responsabilidad compartida entre gobierno y sindicatos.
Los términos para desaparecer el Instituto Nacional de Evaluación de la Educación (INEE) tampoco están claros, ni el organismo o mecanismo que lo relevará, su composición y sus alcances.
El dictamen, eso sí, aún no está listo en definitiva. Se le hacen ajustes y se espera que esta misma semana legisladores de la oposición manden señales claras sobre sus prioridades y el sentido de su voto en este tema. Tampoco hay consenso.
Enorme problema, pues, tenemos en puerta: el modelo educativo del gobierno de la cuarta transformación podría quedar en el limbo.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







