El debate duro, ríspido está abierto. La penalización del aborto que fue aprobada en el Congreso de Nuevo León trae nuevamente a la palestra nacional no sólo el tema particular de la interrupción del embarazo, sino en general la violencia contra las mujeres, en todas sus manifestaciones.

Lo vimos ayer en el Senado de la República. La legisladora Lilly Téllez, que ocupa un escaño por el partido Morena, estalló en cólera contra los “trapos verdes” de la iniciativa AbortoLegalYa y activistas que la promueven.

Histrionismo aparte de la ex presentadora de noticias en TV Azteca, lo dijo con todas sus letras y el peso de las palabras: repudia a los promotores de la despenalización del aborto; la interrupción del embarazo para ella es “un asesinato”; felicita al Congreso de Nuevo León por la iniciativa que aprobaron, y presentará un proyecto de ley similar a escala nacional.

Ni más ni menos: los “trapos verdes” significan “la muerte”, aseveró Téllez y se fue de largo, invitando a que se sumen a su proyecto todas y todos los que estén a favor de la criminalización y penalización del aborto.

Allá Morena y la bronca interna que se le viene encima con el tema. El caso es que desde la Cámara Alta, una senadora que ocupa un escaño bajo sus siglas resultó más que ofensiva contra uno de los temas más sensibles para el movimiento feminista y uno de los problemas de salud y de violencia de género que más ocupan la atención de especialistas, no sólo de México, debería saberlo la senadora, que con su dramatismo obliga nuevamente a advertir sobre la falsa disyuntiva: no es un conflicto moral o de valores el que tenemos con el tema de aborto, sino un problema de salud que se agrava por la mala educación, el machismo, la violencia, los abusos y las violaciones.

¿O de que está hablando la senadora Téllez y quienes festejan a los retrógradas legisladores regiomontanos?

Sin exageraciones ni dramas: son ellos promotores de la violencia de género, la más cobarde, inmoral y ruin: porque la hacen desde una posición política de representación ciudadana, utilizando recursos públicos y viviendo del erario.

O exageremos: ¡líbranos Señor de la doble moral de políticas, políticos, funcionarias y funcionarios, y que nunca más vuelvan a ocupar un cargo!

Una pregunta nomás para la dramática legisladora: ¿qué haría con una jovencita que resultara embarazada luego de ser abusada por un cura, por ejemplo?

Es qué de veras: están viendo y no ven.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí