El método de elección fue socrático y mayéutico. Así dijo Martí Batres que fue la designación de Rocío Nahle y de Virgilio Caballero como coordinadora y vicecoordinador de Morena en la Cámara de Diputados, en 2015.

Como difícilmente aquí en Michoacán Sergio Pimentel podrá decir que el método para elegir a Alfredo Ramírez Bedolla como coordinador de su partido en el Congreso local fue socrático y mayéutico, no queda más que augurar que el cargo se disputará a la vieja usanza de la política mexicana: a navajazo limpio.

En esas andan los morenos en el estado. A navajazo limpio. En una esquina, Alfredo Ramírez Bedolla; en la otra, Cristina Portillo Ayala. Hay mirones, que no son de palo y aguardan el resultado para moverse, salir a cuadro o guardarse, según convenga: Morón, Pantoja, Calderón… ellos aguardan, acechan y asechan.

Otro que veía a distancia el pleito, Leonel Godoy, ya tuvo que intervenir. Delegado de la dirigencia nacional en Baja California -donde este año habrá elección de gobernador- el ex mandatario michoacano fue distraído de sus ocupaciones para darse una vuelta por el terruño y tratar de mediar entre ‘Alfredito’ y la siempre aguerrida Portillo, que alguna vez presumió ser “como la hermana de Leonel”.

¿Pudo Godoy apagar el fuego en la trinchera morenista? Por lo visto, por ahora no. Sí, en cambio, algunos adelantan: de ningún modo será Cristina la que se quede con el control del grupo parlamentario. Para males, el menor, y en todo caso que se sostenga Ramírez Bedolla.

Los mirones, que no son de palo, tienen su corazoncito. Y late fuerte.

¿Y el dirigente Pimentel? No tan sofisticado como Batres, le sacó a fijar posición con frase futbolera: “lo que pasa en el vestidor, en el vestidor se queda”.

Pues que recuerde que en el vestidor se acaban los directores o entrenadores. Buenos o malos, jóvenes o con experiencia.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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