El presidente quiere rapidez y sus colaboradores nomás no le agarran el paso. Van como tortugas, algunos como cangrejos.

Ya se enojó. Faltaba más. Y como su pecho no es bodega, reunió ayer en Palacio Nacional a los integrantes a quienes, de plano, leyó la cartilla. A unos por lentos para la ejecución de sus programas sociales; a otros por no ofrecer nada (caso del sector salud), y a otros por confundirlo y designar en cargos de gobierno a personas sin preparación, “de oscuro pasado” o con cuentas pendientes.

No está a gusto Andrés López Obrador con sus colaboradores, pues; menos cuando prepara su “primer informe de gobierno”, a días de cumplirse los cíen primeros días de su gobierno.

El jalón de orejas fue bien relatado por Claudia Guerrero y Zedryk Raziel en el periódico Reforma. “Regaña AMLO a su gabinete”, dice desde el encabezado la nota informativa.

“Fue una reprimenda”, revelaron al diario capitalino algunos de los asistentes al cónclave en Palacio, identificando los temas que más enojo causan en el mandatario que anda de prisa: en el programa de Jóvenes Construyendo el Futuro apenas van 10 mil (beneficiarios) y el objetivo es llegar a 3 millones, y de las becas de nivel Básico y Medio, ni hablar: no se ha entregado ninguna.

El plan de apoyo a los discapacitados es otro “desastre”. Se han entregado 500 apoyos y la meta es un millón.

Otros consultados fueron más elocuentes: López Obrador les exigió no “meterle goles” (¿se habrán puesto rojos los colaboradores de la cuarta transformación?) con los nombramientos que hacen en las dependencias y hasta les advirtió que no tiene por qué salir a las mañaneras a defenderlos.

Anda enojado AMLO con su gabinete, sin duda, cuando faltan 10 días para su informe.

¿Y si se enterara de lo que pasa en los estados?

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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