Enrique Peña Nieto está empeñado en terminar como el presidente más odiado; le parece poco terminar con la aprobación más baja desde Carlos Salinas de Gortari (antes no había estas mediciones), él quiere aprovechar hasta su último minuto al frente del Ejecutivo federal para ser además el más ironizado, caricaturizado, burlado.

Sólo en ese empeño se puede entender su decisión de conceder la Orden Mexicana del Águila Azteca a Jared Kushner, yerno de Donald Trump, con mucho el presidente estadounidense que más repudio se ha ganado de la mayoría de mexicanas y mexicanos.

Las explicaciones que ofreció el canciller Luis Videgaray Caso resultan, además de insuficientes, insulsas, pues atribuirle al esposo de Ivanka Trump el absoluto protagonismo en la negociación del nuevo acuerdo comercial de México, Estados Unidos y Canadá es a todas luces un exceso que falta a la verdad. Y ahí está toda la información que salió publicada en medios de las tres naciones para confirmar que Kushner fue importante, pero de ninguna manera el “hombre clave, decisivo” para la firma de T-MEC.

Más todavía: en los últimos meses, el primer yerno de Estados Unidos seguramente ha estado más ocupado en desacreditar la investigación que se sigue en su contra por el caso aún no resuelto de la probable intromisión del gobierno ruso en la elección presidencial que ganó su suegro hace dos años, como advirtió el ex canciller mexicano Jorge G. Castañeda.

Especialista en la relación México-Estados Unidos, Castañeda fue contundente: la fiscalía que investiga la colusión de la campaña de Trump y el Kremlin contra Hillary Clinton, tiene en la mira a Kushner, quien incluso podría ir a presión.

¿ Y entonces? ¿Acaso Videgaray no me informa nada de eso a su amigo Peña Nieto? ¿Qué interés personal mueve a Videgaray para congraciarse así con la familia Trump y, de pasada, ensalzar la figura de Kushner, por quien profesa también una buena amistad?

Sea cual sea ese interés, por lo visto es más fuerte que el todavía presidente en funciones y la imagen que perdurará entre los mexicanos de su gestión.

Imagen que, por lo visto, ya a nadie le importa. Ni al propio Peña Nieto quien, convertido en meme, se levantó el pasado lunes, vio las últimas encuestas sobre su presidencia y se dijo a sí mismo: ‘¡dos de calificación! Pero si es mejor uno o cero’.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

 

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