Morelia, Michoacán.- Medardo Serna González, rector de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), fue claro y contundente: los niveles de contaminación alcanzados obligan ya al cambio a un desarrollo sostenible. La polución, nos alcanzó y urge frenarla.
Con maestría y doctorado en Ciencias en Ingeniería Química, así como diversos trabajos publicados en temas de prevención y control de la contaminación, Serna González detalló que, en poco más de dos décadas, el crecimiento de la concentración de elementos contaminantes en el aire, alcanzó niveles preocupantes:
En 1980 se tenía el registro de 340 partes por millón de dióxido de carbono en la atmósfera, y al 2015 sumaron 400 partes por millón en la escala mundial, niveles sin precedente que marcaron el inicio de la era del cambio climático, es decir, de las consecuencias de los gases de efecto invernadero.
Desde mediados del siglo XIX, en que el petróleo y el gas se convirtieron en las principales fuentes de energía a nivel global, hasta nuestros días, no ha cesado la demanda de los hidrocarburos para el desarrollo de múltiples actividades del hombre.
No obstante, las emisiones de los combustibles fósiles han demostrado tener fuertes repercusiones en la salud de la población, sin cuantificar las enormes inversiones que se destinan para su extracción.
En el primer Foro de Capacitación Medio Ambiental Empresarial, que tuvo lugar en esta capital michoacana en días pasados, el rector de la Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo, Medardo Serna González, reflexionó sobre la responsabilidad que todas y todos tenemos en la época actual, para lograr un equilibrio entre la actividad humana y la regeneración del medio ambiente.
Así, conminó a poner en marcha un desarrollo sostenible, término que se puso en boga desde la década de los 70’s en el siglo pasado, y que se refiere a “la satisfacción de las necesidades de la generación presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”.
“Tratamos de reconocer que el ambiente tiene una capacidad de auto regeneración y que no hay que afectar esta capacidad, ni actuar por arriba de esa capacidad propia del ambiente, esto es una obligación importante que debemos tener presente”, enfatizó.
De acuerdo al informe de 1987, de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, perteneciente a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el desarrollo sostenible consta de tres pilares: el desarrollo económico, el desarrollo social y la protección del medio ambiente.
“Lo que (se) dice del desarrollo sostenible es, efectivamente tener soluciones técnicas, tener soluciones atractivas para el grupo económico, pero no podemos dejar de lado el aspecto ambiental; esas soluciones deben de tener el mínimo impacto ambiental y el máximo impacto social”, dijo Serna González.
Aumenta temperatura de la Tierra
Durante la ponencia dirigida a un nutrido grupo de empresarios, académicos y estudiantes, el rector nicolaita recordó datos relevantes que dan muestra de un fenómeno, un síntoma de la naturaleza, que es ya una señal de alarma: el cambio climático.
“A la fecha prácticamente en promedio se ha incrementado en un grado centígrado la temperatura del medio ambiente, alguien puede decir ¿qué es un grado centígrado?, es mucho para un sistema complejo como en el que nos desarrollamos. Ya estamos viendo muchas de las consecuencias: inundaciones, fríos intensos, etcétera”.
Por ello, consideró como uno de los retos urgentes, pero que requieren de la responsabilidad social de todos y todas, el disminuir el consumo de combustibles fósiles, y apostarle a las energías renovables, que generen cero emisiones contaminantes y logren un equilibrio entre el hombre y la naturaleza.
Transporte y movilidad para un desarrollo sostenible
En diciembre de 2010, la Comisión para el Desarrollo Sostenible de la ONU, emitió el informe de Políticas encaminadas al desarrollo de un transporte sostenible, en el que se consideró que el transporte y la movilidad son condiciones fundamentales para el desarrollo sostenible.
Dicho documento refiere que, la intensificación de la urbanización y las congestiones de tráfico sin precedentes, provocan un derroche de energía, aumento de las emisiones de los vehículos automotores y deterioro de la calidad del aire en muchas ciudades, tanto en los países industrializados como en los países en desarrollo, con efectos negativos graves en la salud pública, las condiciones de vida y el cambio climático.
Por ello, se urgió a establecer sistemas de transporte asequibles, económicamente viables, socialmente aceptables y ecológicamente racionales.
“Políticas encaminadas a mejorar la sostenibilidad deben procurar evitar o reducir en lo posible el uso de transporte y los viajes innecesarios, alentar el cambio hacia modelos de transporte de alto rendimiento y un bajo nivel de emisiones de carbono, y promover una mayor eficiencia en todo el sistema”, sostiene el informe.









