El gobierno de la cuarta transformación hará de México una potencia económica, lo dijo con todas sus letras el presidente electo Andrés Manuel López Obrador en el programa ‘Tercer Grado’ de Televisa, el lunes por la noche.

También aseguró que desde el próximo años, o sea, desde el arranque mismo de su sexenio, la corrupción prácticamente se habrá desterrado del país, que en honestidad de la administración pública estará entre los mejores niveles del mundo. Tipo Suecia, tipo Noruega, sostuvo.

A diez días de que rinda protesta como Presidente de la República, no queda de otra más que desear que así sea: México, una potencia económica con una administración pública modelo en los estándares de corrupción. No está a consulta ninguno de esos temas, pero seguramente nadie se opondría.

El asunto es que el deseo parece quedarse en sueño, cuando el mismo presidente electo no es muy convincente con los ‘cómo’ para llegar a esas metas. Y no lo fue en ‘Tercer Grado’ como no lo fue en campaña ni lo ha sido en estos ya casi cinco meses del periodo de transición.

Y no vaya a ser que del deseo se pase al sueño y se termine en pesadilla, porque las generalidades abruman: dice que está en negociaciones con el presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, para asentar empresas, grandes inversiones y empleo en Mexico y Centroamérica. ¿De verdad? ¿Cuándo se han reunido los tres para analizar ese tema? Hasta ahora no se ha escuchado ni a Trump ni a Trudeau pronunciarse al respecto, y acá López Obrador lo da como una negociación (casi terminada) que rendirá frutos inmediatos.

En tanto, al referirse a sus grandes proyectos de sexenio y programas sociales (que estarán a consulta, por cierto, el próximo fin de semana), como el Tren Maya, el Transístmico, y la refinería de ‘Dos Bocas’ en Tabasco, queda claro que no existen concluidos los proyectos ejecutivos para llevarlos a cabo y que su inclusión en el Presupuesto de 2019 pueden convertirse en un gran problema.

Pasa lo mismo con el tema del aeropuerto comercial que él y sus asesores quieren en Santa Lucía. No existe siquiera el proyecto y ya hasta se habla de plazos de conclusión de obras y del dinero que se va a invertir.

En fin. Se oye muy bonito eso de que seremos potencia económica y modelo en el combate a la corrupción…

Por lo visto no saben todavía cómo, pero ya nos lo están diciendo. Las cosas como son: López Obrador será un presidente que escuchará sólo lo que quiera oír.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí