Si lo dicho por el presidente electo sobre el proyecto de presupuesto 2019 es inamovible, vayámonos preparando en los estados y municipios, para ser informados del monumental recorte que tendrán las participaciones federales de las que dependen los gobiernos locales para su ejercicio.
Más de la mitad. Veamos: En su video mensaje del jueves pasado, Andrés Manuel López Obrador dijo que ya estaba prácticamente lista la iniciativa que enviará al Congreso para aprobar el Presupuesto y Ley de Ingresos del próximo año. Y entre su explicación de los gastos ‘fijos’, que ya ‘no se pueden tocar’, informó de los 703 mil millones de pesos que “por ley se le tiene que entregar a estados y municipios”.
Esa cantidad la tiene ya amarrada en su iniciativa, dijo; pero resulta que, a reserva de los ajustes que se presenten al cierre del ejercicio, durante el 2018 se habrán destinado a estados y municipios 1 billón 553 mil millones de pesos. Esto, de acuerdo al Presupuesto aprobado para el último año del sexenio de Enrique Peña Nieto.
Falta conocer realmente el contenido de la iniciativa -digamos que López Obrador sólo ofreció ‘pincelazos’- y todavía habrá que ver las modificaciones que se puedan (y los dejen) hacer en el Legislativo. Pero lo que adelantó el próximo presidente pinta para un serio diferendo con gobernadores y alcaldes.
¿Por qué? Porque lo que se vislumbra es un modelo centralizado de las finanzas públicas, que pondrán en riesgo los proyectos estatales y su relación con la población, que desde el ámbito de lo local busca la atención de sus principales necesidades y demandas: agua, drenaje, seguridad, educación, salud y equipamiento urbano.
Vamos a ver cuáles son los argumentos que se esgrimen para explicar, primero, el recorte de más de la mitad en las partidas federales a estados y municipios, y segundo, al modelo centralista que todo hace indicar impondrá como sello López Obrador.
¿O no habrá explicaciones y todo quedará en el recordatorio del muy comentado video mensaje de AMLO sobre el que manda aquí?
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







