FOTO: Agencia Altorre

Faltan dos meses para que termine el año y se antoja que serán de vértigo para la vida pública del país. Y todo girará en torno a la asunción de Andrés Manuel López Obrador el primero de diciembre.

A los jaloneos que seguirán por la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de Ciudad de México (NAICM), viene la próxima semana la presentación del plan para la pacificación y combate a la inseguridad del gobierno lopezobradorista, seguramente con legalización incluida del consumo de mariguana y cultivo de cannabis y amapola en algunas regiones del país.

Si el tema del aeropuerto nos hizo ver como un país confrontado, dividido, altamente polarizado, clasista y revanchista, ya veremos cómo nos va con el tema del consumo de la mariguana con fines lúdicos, que rechazan amplios sectores sociales, y su presentación complementaria de una estrategia integral contra la violencia y la criminalidad.

Veremos también en qué queda la participación de las fuerzas armadas (Ejército y Marina) en el plan de pacificación y si se confirma la creación de lo que primero dijeron sería una ‘guardia nacional’ y luego cambiaron al concepto de “guardia civil’.

También se presentarán en los próximos días las iniciativas para la Ley de austeridad republicana y se tendrá que pasar por la discusión de la creación de la Fiscalía General y de la Fiscalía Anticorrupción, además de la recientemente planteada idea de Ley de confianza ciudadana que implicará, en caso de aprobarse, dar a los mexicanos (así, de la noche a la mañana) los dones de la responsabilidad, la bondad y el cumplimiento cabal de todos los ordenamientos y leyes, sin la necesidad de la fiscalización y supervisión de la autoridad.

Vendrá en diciembre -ya con López Obrador en la Presidencia- la presentación del Presupuesto de Egresos y Ley de Ingresos del próximo año… y a ver cómo acomodan todos los subsidios, becas y programas sociales prometidos.

Es deseable que las posadas no emborrachen de más a los legisladores de la Cuarta Transformación y que, ojalá, no nos salgan con una inocentada el 28 de diciembre.

Y que no se nos olvide: tenemos pendiente el problema y drama de las caravanas de migrantes centroamericanos y el agarrón que se espera entre chairos y fifís (así se dicen) por la presencia del venezolano Nicolás Maduro en la toma de posesión de AMLO.

Así cerraremos el año. ¡Qué barbaridad!

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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