La decisión del alcalde de Tarímbaro, Baltazar Gaona Sánchez, emanado del partido Morena, de firmar y sumarse al Convenio de Coordinación en Materia de Seguridad Estado-Municipios, pone nuevamente a la luz pública una lección que ya tuvimos no hace mucho en Michoacán: cuando los cálculos políticos contaminan las estrategias contra la delincuencia, éstas corren el riesgo de fracasar y los ciudadanos son los únicos que pagan las consecuencias.

El alcalde de Tarímbaro manda entonces decir: él, que repite en el cargo por quinta vez, sí aprendió la lección; sabe de lo que se trata, y por ello marca distancia de las órdenes políticas que recibieron sus homólogos morenistas, reacios a firmar el Convenio de Coordinación, sin ninguna explicación ni argumento que pueda entenderse… más que por consideraciones políticas y partidistas.

¿Quién o quiénes ganan con esas posiciones? Los ciudadanos no, por supuesto. Pero tampoco los alcaldes y tal vez ni siquiera, en este caso, Morena. ¿O a poco creen los dirigentes del partido guinda que la gente no se da cuenta? ¿O no han escuchado lo que se dice en los foros que, por instrucciones de Andrés Manuel López Obrador, se organizaron para escuchar a las víctimas y sus familiares?

Escuchar —como se escucha— que los alcaldes de Morena en Michoacán prefieren esperar al inicio del gobierno de López Obrador y el “nuevo” modelo que se aplicará contra la violencia y la inseguridad, parece más un despropósito, pues sea lo que sea que ofrezca el próximo gobierno federal, tendrá que pasar por la coordinación con el Gobierno del Estado.

¿O qué creen los presidentes municipales de Morena? Los actuales, con su actitud, son meses perdidos; meses que se fueron y en los que no se pudo avanzar nada, ni en coordinación ni entendimiento ni capacitación de las corporaciones municipales, las más endebles, por cierto, de todo el engranaje institucional.

Por eso es de destacar la determinación de Baltazar Gaona de marcar distancia del partido y sumarse a una estrategia integral. Y de recordar una lección que parece olvidaron en Morena, como si muchos de sus cuadros directivos actuales no hubieran sido protagonistas de uno de los peores episodios que se recuerden de desconfianza y falta de coordinación durante las administraciones de Felipe Calderón y Leonel Godoy

Habrá que advertir, en esta línea de ideas, que más de 70 municipios, de los 113 que tiene la entidad, se han incorporado a este esquema que sustituye al Mando Único, que operó durante los tres primeros años de la actual administración estatal y que, guste o no, tiene resultados qué ofrecer, ya que después de haber ocupado por varios lustros los primeros lugares en incidencia delictiva, el Sistema Nacional de Seguridad Pública sitúa hoy a Michoacán en el lugar 21 —donde el primero es el que más delitos tiene— en delitos de alto impacto.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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