Morelia, Michoacán.- Después de ganar el Premio Óscar por Gravity, Alfonso Cuarón regresó a México y demostró su madurez estética con Roma, película cruel y cruda pero bella por donde se le mire.

Lo mismo desgarra con un parto lastimero, que habitar un temblor o la desesperación de permanecer inmóvil en una marcha; o bien, la sensación de que te devore el inmenso mar; eso es México, eso es Cuarón.

Roma forma parte de las proyecciones especiales del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM). Es una cinta que involucra al espectador para adentrarse al contexto jerárquico social de los años 70 del Siglo XX en México. El mismo Cuarón ha dicho que es una carta de amor a su país basada en sus recuerdos de niñez, cuando vivía en la Colonia Roma de la Ciudad de México.

Con una fotografía cuidadísima en blanco y negro y una mixtura de sonidos envidiable, Alfonso Cuarón narra un fragmento de vida del matrimonio de Sofía (Marina de Tavira), envuelto en problemas e infidelidades de su esposo, que es médico en el IMSS; pero esa situación pasa a un segundo plano y el guión se centra en la historia de Cleo (Yalitza Aparicio), trabajadora doméstica del matrimonio.

Cleo es la que se encarga de los quehaceres del hogar, pero de facto es quien cría a los cuatro hijos de un matrimonio que está en sus últimos minutos de vida. En compañía de Adela (Nancy García), Cleo bromea en mixteco sobre su devenir y de vez en cuando salen con un par de jóvenes.

Con un vuelco dramático, Cleo resulta embarazada de un hijo no deseado, ni querido, tanto de su parte, como la de su primera pareja sexual.

El hijo nace muerto por la impresión de Cleo al ser testigo de cómo su ex pareja asesinaba a estudiantes el Jueves de Corpus Christi, aquel 10 de junio de 1971 en la Ciudad de México. Es una de las escenas más tristes llevadas a la pantalla grande por un mexicano, quizás equiparable a la escena del bebé muerto de la película australiana Candy, dirigida por Neil Armfiled y protagonizada por el eterno Heath Ledger.

Roma es un caleidoscopio de contrastes sociales. Alfonso Cuarón retrató su infancia, pero también a un México desigual, contradictorio y bárbaro, en el que los de arriba brindan con whiskey y licores un año nuevo, mientras los de abajo lo celebran con sones, pulque y mezcal; o un México en el que las clases pudientes juegan con pistolas al aire libre, mientras el pueblo vive campañas políticas a ras del lodo, con políticos que prometen el cielo y las estrellas a los ciudadanos.

Roma tendrá ocho exhibiciones este miércoles 24 de octubre dentro del XVI FICM. En cuanto salieron a la venta los boletos, se acabaron en menos de dos minutos.


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