A partir del próximo lunes, un golpe de realidad. Fuera de rollos, proclamas, consignas, pugnas y de las grandes ideas y propuestas, lo cierto es que la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) no tendrá dinero para atender sus compromisos contractuales con el personal académico y administrativo. Y las deudas siguen creciendo.

En números cerrados, son alrededor de 900 millones los que requerirá la universidad para cubrir salarios del último trimestre del año, dejando -tal vez sea obligado- el pago de aguinaldo y otras prestaciones para enero de 2019.

Y en medio de todo, las pasiones y pugnas desatadas, dentro y fuera del campus, por el relevo en la Rectoría en el primer mes del próximo año.

Proceso de sustitución de Medardo Serna que se definirá, en mucho, a partir de cómo se resuelva el cierre de año. El qué y el quienes lo resuelvan también serán factor de peso y definiciones.

Por eso, porque el problema se llama escasez de dinero y todo gira en torno a la crisis financiera de la institución, la pregunta que se hacen los universitarios es de obligada atención y crítica: ¿por qué Serna partidizó el tema? ¿Por qué perdió sana interlocución con el gobernador Silvano Aureoles?

¿Fue candidez la del rector? ¿Imprudencia y falta de tacto político?

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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