Foto: ACG

Si la reforma educativa que se aprobó en el sexenio que está a 55 días de terminar fue “laboral” y “punitiva” en detrimento de los derechos del magisterio, la contrarreforma que se cocina no parece encaminarse sino a regresar a los sindicatos el control del sistema.

Porque si de la reforma peñista “no quedará ni una coma” -como advirtió el diputado de Morena, Mario Delgado-, los que se aprestan a poner los puntos y los acentos al proyecto educativo del lopezobradorismo vienen por la revancha y dispuestos, efectivamente, a no dejar ni rastro de lo que pretendió ser “la reforma más importante” del gobierno del mexiquense.

Lo que vimos y escuchamos aquí en Morelia en el inicio del foro y consulta en la entidad para diseñar el nuevo modelo educativo fue sintomático: no tuvo trazas de ser un acto convocado por el equipo del gobierno que inicia el primero de diciembre, sino la arena para que las huestes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) marcaran territorio.

El encuentro en el Gimnasio Auditorio de la Universidad Michoacana se convirtió, por decirlo coloquialmente, en una ‘cena -almuerzo en este caso- de negros’. Imperó el caos: rechiflas por aquí, abucheos por allá, mentadas acullá. Y una consigna, muy clara eso sí: abrogación de la reforma de Peña.

La CNTE y el SNTE quieren volver por sus fueros, ¡faltaba más!, y por eso no los inhibió ni siquiera la presencia de Esteban Moctezuma, designado futuro secretario de Educación Pública, ni todas las promesas a las que tuvo que recurrir para satisfacer a los maestros que llenaron el auditorio universitario de usos múltiples.

Porque nada los va a satisfacer hasta que vean que de la reforma “no quedó ni una coma”.

¡Ah! Y cerró el día dándose como un hecho el regreso de la maestra Elba Esther Gordillo Morales a la dirigencia del SNTE.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

 

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