Cerramos la semana con la pena de ser noticia en el mundo por la crisis humanitaria y los signos de barbarie de la violencia desatada, sin freno en el país.
Las morgues rodantes de Jalisco es el episodio que peor retrata la incapacidad de las autoridades para hacer frente a esa crisis; las dantescas imágenes de cadáveres amordazados en bolsas negras, trasladados de un lado a otro durante dos años, son espejo del rotundo fracaso que han sido las políticas de seguridad pública en México.
¿Qué vamos a hacer? El número de homicidios y de desaparecidos aumenta todos los días en el territorio nacional y este año terminará por ser el más violento de los últimos 12.
Y no se ve cambio alguno a corto plazo. Esa es la realidad.
Las morgues rodantes de Jalisco nos han dado una bofetada como país: la innegable crisis humanitaria por la irracional violencia es noticia en el mundo. Con la pena.
Ahí están, para nuestra vergüenza, los más de 40 mil desaparecidos; las miles de fosas clandestinas que se han descubierto repletas de cuerpos vejados, mutilados; los más de 230 mil asesinados… y ahora las morgues rodantes. Sí, qué pena.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







