Desde hace 10 años, la noche del 15 de septiembre es de especial relevancia para los michoacanos en general y para los morelianos en particular. Sí, la noche de nuestra fiesta nacional, de nuestro emotivo Grito, fue hace diez años, quizás, una de las noches más tristes del estado, acaso del país.

Las granadas que se hicieron estallar contra la población que celebraba en el Centro Histórico de Morelia llamaron la atención del mundo: aquella noche marcó el inicio de la más aciaga década que los mexicanos hemos vivido por la violencia y la alta criminalidad.

Por eso también, ese pedazo de nuestra ciudad, esa noche del 15 de septiembre está lleno de simbolismos: y si ahí se gestó la lucha por la independencia nacional, ahí también cada año, desde hace diez, surge el mensaje para todo el país de lo que los mexicanos sí queremos.

Y lo que sí queremos los mexicanos es un país sin violencia, en paz y armonía, de respeto a la ley y a los derechos de todos y de todas; en la plenitud democrática para el goce de todas las libertades.

No es exagerado hacer énfasis en ese mensaje desde la capital michoacana. Porque desde la noche de aquellos de atentados que cambiaron al país, a partir de entonces y cada año, miles de ciudadanos colman las calles de la histórica ciudad para celebrar las libertades y la independencia nacional.

El mensaje de todos esos miles de michoacanas y michoacanos es claro: no a la violencia; sí a la paz

Y luego entonces, la noche del Grito es más nuestra que nunca.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

 

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