Morelia, Michoacán.- Sin el mayor cuidado por las formas y evadiendo entrar al fondo de los problemas estructurales que enfrenta la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) y que han provocado su insolvencia financiera, el rector Medardo Serna encabezó este jueves una marcha para exigir mayores recursos y cumplir con sus compromisos de fin de año.
En sus arengas como activista, más que como máxima autoridad universitaria, Serna dijo que requieren más de mil millones de pesos para cerrar el ejercicio 2018, y antepuso la “defensa de la universidad pública” como argumento de sus reclamos.
El lance del rector tuvo inmediata respuesta del gobernador Silvano Aureoles, quien le demandó dejar de partidizar y politizar los asuntos de la casa de estudios; le advirtió que no es el mejor camino el de la confrontación, que la Secretaría de Educación Pública (SEP) ya no quiere dar “ni un centavo a la UMSNH” y, de plano, lo conminó a la prudencia, pues “en el pedir está el dar”.
Sea como sea, queda la pregunta: ¿politizar? ¿partidizar? ¿Alguien promueve el activismo de Serna? El rector deberá tener mucho cuidado con las formas y respeto por el fondo, porque no es su papel como rector llevar a la institución por la ruta de la disputa política o entre posiciones partidistas.
En todo caso, su función debería ser el de la conciliación, no el de la confrontación ni la división, en las antípodas del espíritu universitario.
Por supuesto que no está en duda el interés de todos por defender a la universidad y a la educación pública, pero la compleja situación que enfrenta la UMSNH —como otras instrucciones educativas del país— reclama de la sensatez y del acompañamiento de todos; la confrontación y anteponer intereses personales o de algún grupo político al interés general de la comunidad universitaria, en particular, y de los michoacanos, en general, sólo enturbiará más el ambiente y complicará el proceso de reforma que urge en la Nicolaita.







