Las condiciones en que se encuentran las calles y avenidas de Morelia son verdaderamente deplorables. Tramos hay en la ciudad que parecen auténticos muladares. Y puede ser en cualquier sector de la capital michoacana, ninguno se salva.
Ahora bien, resulta verdaderamente escandaloso que ningún ex alcalde, ningún ex funcionarios, ¡nadie!, ha entregado cuentas claras de lo mucho que gastan en el bacheo cada año y de lo poco que ha servido para los morelianos. Patético, además, que se llenen la boca ‘presumiendo’ programas de obras, ya sabe usted: siempre son “históricos”.
Sí, escandalosa también su falta de vergüenza, el cinismo y la cara dura de quienes desde el ayuntamiento no han entendido que el problema de los baches y hoyos auténticos que se cuentan por cientos en la ciudad no es un asunto de estética urbana o de jugoso negocio trianual, sino un problema que pone en riesgo el patrimonio, la seguridad e incluso la vida de automovilistas y peatones.
En ese panorama y luego de tantos años de abusos, excesos y mentiras a los morelianos, sería deseable que el nuevo alcalde Raúl Morón Orozco ordenara una exhaustiva investigación sobre los planes de bacheo en la ciudad de los últimos años, las empresas contratadas, los funcionarios responsables y los recursos que se les han destinado.
Porque alguien tiene que ser responsable de este problema, que no es menor, que ya no debe ser visto como ‘nota de coyuntura’ durante la temporada de lluvias y que, todo hace indicar, es sinónimo de corrupción, de muy alta corrupción en el ayuntamiento.
¿Castigo para los responsables? Sería lo ideal, pero si no se quiere llegar a eso en aras de la concordia entre las fuerzas políticas, ¡caray!, la ciudadanía si tiene derecho a saber, por lo menos, quienes son los culpables del desastre en sus calles y avenidas en las que circulan y caminan.
Inhabilitarlos para futuros cargos públicos sería lo conducente. Lo justo ante el desastre provocado.
Porque aquí no hay de otra: la deplorable situación de las avenidas y calles de Morelia es culpa de los malos funcionarios que han sido responsables de esas áreas y de la corrupción que ahí campea.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







