Luego de reunirse con el secretario de la Defensa Nacional, general Salvador Cienfuegos, y con el titular de la Marina Armada de México, almirante Vidal Francisco Soberón, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador anunció que las fuerzas armadas seguirán realizando tareas de seguridad pública y combate a la delincuencia organizada.

No tiene otra alternativa el mandatario electo. Y seguro que durante los encuentros que sostuvo con los mandos militares se dio cuenta de que el problema es tan grave que no es momento para las improvisaciones, menos cuando los delitos de alto impacto, incluyendo los homicidios dolosos, registran un alarmante incremento.

“Las policías federal, estatales y municipales no están preparadas para sustituir lo que hacen los soldados y los marinos. Somos realistas, no se ha podido consolidar a la Policía Federal, no se avanzó y sería muy irresponsable de mi parte mandar (a solidados y marinos) a los cuarteles y dejar a la gente sin alternativas”, aseveró este viernes el futuro jefe del Ejecutivo Federal, al tiempo de informar que dentro de un mes tendrá definidos al general de División y al almirante que encabezarán las secretarías de la Defensa y de Marina.

Buena señal la que manda el político tabasqueño, quien durante su larga campaña por la Presidencia de la República tuvo sonados desencuentros con la cúpula castrense por los operativos desplegados en el país (llegó a decir que se “masacraba” al pueblo) y ofrecía, entre sus acciones y medidas como gobernante, el regreso de los militares a sus cuarteles.

Ha reconocido López Obrador que se equivocó y que, así de claro, “no tiene otra alternativa”.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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