Hasta ahora los foros Escucha han sido a gritos; y de los gritos se ha pasado a la acusación, la descalificación y la confrontación. Hay más dudas, crece la incertidumbre y es marcado el rechazo a la propuesta de empezar por perdonar.
Cuidado, porque no vaya a ser que la enunciada reconciliación, termine en decepción y nueva frustración.
La realidad, la cruda realidad es que a los foros que pretenciosamente se organizan para la pacificación y la reconciliación nacional, el que será responsable de la seguridad pública en el próximo gobierno federal, Alfonso Durazo Montaño, se presenta sin ninguna propuesta a partir de la cual se puedan articular las demandas y reclamos de los ciudadanos.
A la falta de una propuesta aglutinadora -ayer en Morelia quedó claro, otra vez, que el pregón a perdonar es, para las víctimas y sus familiares, irritante y hasta ofensivo-, se suma el descuido en las formas y el fondo de la convocatoria a participar. Priva el desorden y la falta de método se hace evidente.
Si los foros se concibieron para escuchar a los ciudadanos, representantes de organizaciones civiles y de defensa de derechos humanos, de familiares de víctimas y líderes de las iglesias, ¿cuál es el objetivo entonces de juntarlos con funcionarios de gobiernos en funciones, con políticos y legisladores? La falta de tacto no puede confundirse con ingenuidad.
No se respetan los espacios ni de unos ni de otros. Y aquello termina en escándalo: pasó en Ciudad Juárez con el gobernador Javier Corral y pasó este martes en Morelia, con el secretaria de Seguridad Pública, Juan Bernardo Corona.
Pierden credibilidad y afinidades, además, los convocantes del futuro gobierno. Para muestra, véase la molestia y desencanto del ex líder de las autodefensas de Tepalcatepec, José Manuel Mireles, quien literalmente despotrica contra la iniciativa: esto es una farsa, charlatanería. Abandona el foro, desairado. Se dice marginado.
Más significativa la descalificación porque Mireles ha sido cercano a Andrés Manuel López Obrador e incluso -según declaró- de él nació la idea de estos foros. “Yo se la puse en sus manos”, necea.
Otro caso el de Hipólito Mora, también ex organizador de autodefensas, éste en La Ruana. Perdió a uno de sus hijos, y no quiere ni puede perdonar a los asesinos.
Contó, en entrevistas, televisadas que a gritos se lo hizo ver a Durazo Montaño y a gritos también le reclamó: hay hartazgo. Mucho rollo, muchos discursos con bonitas palabras… y lo que se quiere son resultados.
En fin. Ahí está el esfuerzo, pero ante dolor y la tragedia colectiva que se conoce no hay respuesta. No hay propuesta.
No le basta la arenga a Durazo. Tampoco le queda el traje. Ya no se trata de una campaña, ya no hay en puerta elecciones. Los votos y se emitieron y se contaron.
Ya sólo cuentan las decisiones, los hechos y las acciones.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







