FOTO: ACG

Con la lectura de su tercero y último informe de Gobierno, empieza el último mes de Alfonso Martínez Alcázar al frente de la administración municipal que, independientemente del recuento y análisis que pueda hacerse de lo que hizo y no hizo, forma parte de la tragedia en que los políticos convirtieron la experiencia de las candidaturas independientes.

Martínez Alcázar, político panista de toda la vida, decidió un equis día de 2015 convertirse independiente. Y con él, varios otros en el país, hicieron la suma suficiente para deformar y manchar una figura que apenas se dibujaba en la singular democracia mexicana.

No tuvieron -no tienen- los argumentos para responder a las expectativas que hace tres años se crearon la aparición de los candidatos independientes. Expectativas, hay que decirlo, alimentadas por algunos conspicuos de llamado “círculo rojo” que hicieron del tema una moda y de la moda una muy cursi pasarela de frases y citas sobre el México que se perfilaba para el siglo 21.

El furor, sin embargo, les duró muy poco. Salvo el caso del joven Pedro Kumamoto en el Congreso del estado de Jalisco, el resto de los “independientes”, con ‘El Bronco’ y el alcalde Martínez Alcázar como referentes, convirtieron la puesta en escena en una tragedia de la política nacional.

Ni buenos gobernantes ni liderazgo social; ni diferencia con el resto en las formas de hacer política ni eliminación de malas prácticas en el ejercicio de la administración pública. Nada nuevo ni diferente.

Así les fue. El Bronco, haciendo trampa, fue candidato presidencial y apenas alcanzó el 5 por ciento de la votación. En Nuevo León ya quieren que termine su sexenio.

Martínez Alcázar, en tanto, fue calificado y la mayoría de los morelianos que salieron a votar el primero de julio le dijeron que ya no más. Que no lo querían otros tres años en el gobierno de la capital del estado.

La historia de las candidaturas independientes, sin embargo, apenas comienza. Falta mucho por verse y escribirse, pero por lo pronto nos queda una clara enseñanza: la renuncia a un partido no hace al independiente. Son una farsa.

Aquí se queda… ¡Aquí entre nos!

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