FOTOS: José Cacho

Morelia, Michoacán.- El Quinceo sigue lastimado tras la tromba que cayó el pasado 9 de julio, en una noche que arrastró la furia del agua y dejó heridos a los pobladores de la zona, con cicatrices que a 11 días de la tragedia, prevalecen en sus calles.

En la colonia Quinceo, la parte más vieja de la zona, la vida continúa, la gente hace sus actividades diarias, esquivando los baches, zanjas y agujeros que quedaron después del arrastre de agua, lodo y material desde las faldas del cerro del mismo nombre, en la zona poniente de Morelia.

En la placita de la colonia, a un costado del templo y de la escuela primaria Gildardo Magaña, aún queda el lodazal del arrastre que se produjo por el reventamiento de las ollas naturales que hay en el cerro y por las que el flujo del agua siguió su bajada natural; ahí mismo, un drenaje tapado hace que las aguas negras emanen de una alcantarilla, inundando la zona con un encharcamiento pestilente entre el lodo.

Metros más adelante, encaminados a buscar más del desastre, una señora nos avisa de no seguir hacía arriba por una calle, pues dos carros se han quedado atorados en los pozos que quedaron en la cuesta días antes y reventaron la tubería del drenaje.

“No pase, ya varios carros se quedaron, no hay paso y la tubería esta reventada, mejor deje su carro más abajo y camine, porque la autoridad no ha venido a reparar la calle”, advirtió.

Graciela Medina, de 71 años y oriunda de la colonia Quinceo fue quien contó que desde hace seis años no se presentaba un fenómeno así, pues la última vez la corriente que bajó inundó varias casas en la parte baja, mientras que hace 60 años la tempestad logró llevarse algunas casas, cuando apenas se poblaba aquella zona que antes era una hacienda.

La señora refirió que aunque los trabajadores han retirado el escombro, lodo y material arrastrado, las calles aún siguen sin repararse, mientras que muchos funcionarios sólo han acudido a la zona a tomar reportes, llenar solicitudes y levantar fotos de lo ocurrido.

“Sólo viene la gente a preguntar y que le llenemos papeles; por lo mientras muchos de la colonia andan viendo cómo tapar los agujeros con tierra, pero ¿cómo le vamos a hacer para reparar el drenaje?, si solo llegan los funcionarios a preguntar y se van; a lo mucho sólo retiraron el lodo y aventaron cal, pero la pestilencia es insoportable ahí donde está el templo. Tenemos el pendiente de que otra lluvia nos vuelva a hacer lo mismo que hace unos días”, aseveró.

Metros más adelante de donde estaba la señora, Luis Enrique Negrete, vecino de la calle más afectada en la colonia Quinceo, llegaba a su domicilio en su caballo. Él lleva más de 34 años viviendo en ese lugar y sólo dos veces a visto esta tragedia por las lluvias: cuando construyeron los desarrollos habitacionales más arriba y ahora con esta última lluvia que coincidió con la apertura de esas zonas habitacionales.

“En mis 34 años viviendo aquí he visto cuatro lluvias fuertes; dos de ellas fueron cuando construyeron hace seis años los ‘infonavits’ que hay más arriba, pues en la primera ocasión fue porque el agua arrastró el material de construcción, y ahora esta inundación, la de la semana pasada, que fue porque en esas casas nuevas bardearon y ocasionó que el lodazal, que bajó por la barranca que hay en la zona, se estancara hasta que reventó, porqué los ingenieros no dejaron el drenaje y canales para que bajara bien el agua”, aseguró el colono.

De igual forma, el señor Negrete reiteró que a una semana del desastre en la zona las autoridades han actuado poco, pues aunque se removieron los escombros, las vialidades siguen dañadas, pues los representantes del gobierno sólo los han hecho llenar solicitudes.

“Hemos ayudado a vecinos a mantenerse después de que se les inundó sus casas, a otros más a llenar los papeles para que les paguen la reparación de su casa, pero hasta el momento no han reparado ninguno de los pozos en las calles o casas, sólo han fumigado o aventado cal para evitar las enfermedades”, dijo Luis Enrique.

El ciudadano subrayó que si constructoras hubieran respetado los cauces naturales y bajadas de la zona al construir desarrollos de más arriba se hubiera evitado el desastre que terminó en la pérdida del patrimonio de varias familias.

“No les hecho la culpa a las constructoras, pero será necesario que dejen la obra que se ocupe para las bajadas y drenaje conforme al relieve, pero esa noche fácil unos 40 o 50 carros se perdieron en el arrastre del lodo, por culpa de las bardas que pusieron en los desarrollos, ya que esa zona es una barranca y no se debió permitir la construcción más arriba” argumentó el vecino.

Así, a 11 días de aquella noche, las faldas de la parte baja del Cerro del Quinceo aún tienen la huella de los ríos de lodo que bajaron por las calles, con cicatrices que no han sanado en sus vialidades y con el miedo de los habitantes a que se repita la misma escena por la falta de atención de las autoridades.

Los vecinos pasarán otro día más esquivando los agujeros, sorteando los pozos y tapándose con la mano la cara para no oler la pestilencia que aún queda en la parte vieja de la colonia Quinceo.


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