Se lo preguntaron a Silvano Aureoles al revés y al derecho. Y el gobernador despejó dudas, ahuyentó fantasmas y enterró el pasado.
No será con el futuro gobierno de Andrés Manuel López Obrador una relación de confrontación, de distanciamientos. Tampoco de diferencias, que aunque eventualmente las haya, se solucionarán mediante el diálogo y los acuerdos.
Así es de que nada de confrontaciones ni de controversias —como se le recordó hubo en los tiempos de Felipe Calderón y Leonel Godoy— ni posicionamientos propios, legítimos durante una campaña.
Silvano Aureoles tuvo ayer una reunión con directivos de medios, reporteros y columnistas de Michoacán y el tema que dominó el tiempo en buena parte del encuentro fue el de lo que será su nueva relación con López Obrador, ganador de los comicios presidenciales.
De parte de algunos comunicadores el recuerdo estaba en la relación Godoy-Calderón y la duda por el pronunciamiento público del mandatario michoacano a favor del ex candidato del PRI, José Antonio Meade.
Pero aquellos son tiempos idos y las campañas ya terminaron. A partir del próximo primero de diciembre, López Obrador será presidente constitucional de México, mientras que Silvano es, también constitucional, gobernador de Michoacán.
Imperará entre ellos el buen trato y se impondrán las razones del Estado nacional. Políticos, como son ambos, privilegiarán el diálogo y no habrá mayores problemas para el entendimiento. Para eso fueron electos.
El PRD, fin de un ciclo
Otro tema que se abordó fue el del futuro del Partido de la Revolución Democrática (PRD), hundido en los peores niveles de votación desde su fundación hace ya casi tres décadas.
Silvano señaló que ese será asunto que tendrá que tratarse luego. Pero lo pronto sentenció: el PRD cumplió un ciclo y ese ciclo llegó a su fin. Punto.
Ya en los próximos meses, los que quedan empezarán el análisis para ver qué hacen con lo que les queda.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







