Morelia, Michoacán.- A dos días después de las elecciones del 1 de julio, los resultados del cómputo electoral arrojan en la capital michoacana que el candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, Raúl Morón, será el nuevo alcalde de Morelia, mientras que la reelección del independiente, Alfonso Martínez Alcázar, fue negada por los morelianos por la suma de errores que arrastró en su administración.
Estas elecciones se caracterizaron por el voto de castigo y hartazgo a nivel nacional, estatal y municipal, y Morelia no fue la excepción. Desde 2015 la administración de Alfonso Martínez inició con varias acciones que vislumbraban el desarrollo de la urbe, pero en el transcurso de los meses dicho gobierno se encontró con varios obstáculos, dificultades y un panorama distinto a su planteamiento original.
Proyectos como la Renovación del Alumbrado Público, las Fotomultas y el Centro de Administración Municipal (CAM) son algunas propuestas que se quedaron en el tintero, pues no fueron aceptadas por la población y por otros niveles de gobierno, como el Poder Legislativo de Michoacán, por que coartaban libertades, presuntamente privatizaban servicios o endeudarían al municipio por décadas.
Otras propuestas impulsadas por el gobierno independiente, como el Parque Lineal del Río Chiquito, ocasionaron el descontento de los morelianos por el resultado final que se obtuvo, pues la obra que en un inicio era de 81 millones de pesos se redujo a 54 millones de pesos, lo que se reflejó en una infraestructura inferiormente lejana a lo que se diseñó, en un espacio que no cubre la totalidad de los márgenes de dicho afluente, además de que la construcción tardará más de un año en terminarse.
En cuestión de obras, que fue una de las principales acciones de Alfonso Martínez, estas provocaron enojo en la ciudadanía, por la lentitud en su desarrollo, la falta de señalización o de vías alternas y que muchas de ellas fueron consideradas por la sociedad “sin sentido” en varios puntos de la ciudad; actualmente algunas obras no han sido concluidas, como en la avenida que va hacia El Durazno y la avenida La Joya.
Otro proyecto que tuvo críticas fue la lenta actuación para reparar el puente dañado en la avenida Solidaridad en su cruce con la calle de Vicente Santa María, problema que se detectó en junio de 2017 y no fue hasta enero de 2018 que inició su demolición, junto a la construcción del nuevo puente, que hasta el día de hoy avanza lentamente y no tiene para cuándo concretarse.
Sobre la transparencia de dichos proyectos, a pesar de mantener una campaña de nitidez, que reiteradas veces prometió el alcalde independiente, muchos de los regidores del Ayuntamiento se quejaron por la falta de acceso a los datos de las obras y porque la información proporcionada fue a cuentagotas.
Otro detalle más cuestionado por la gente en Morelia fue la actualización del predial en la capital michoacana, proyecto realizado por la Tesorería Municipal mediante una empresa concesionada, con sede en Veracruz. Tras realizarse la actualización, muchos vieron incrementado el pago del impuesto predial hasta cinco veces más de lo que pagaban antes, además de que una parte de lo recaudado se utilizó para pagar a la empresa contratada.
Además le cobró factura a Alfonso Martínez la falta de comunicación con los sectores sindicales del Ayuntamiento, que llevó a los paros realizados por el Sindicato de Empleados Municipales Administrativos y Conexos de Morelia (SEMACM) durante 2016 y actualmente la huelga, por primera vez en la historia, del Sindicato de Trabajadores Asalariados del Organismo Operador de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento de Morelia (STAOOAPAS).
Ni qué decir de los incidentes de la Policía de Morelia en contra de la población, en los cuales una “Policía de Proximidad” que el propio alcalde comparó con la de Londres mostró una conducta lesiva de los derechos humanos, prepotencia y abuso de poder, a plena vista de la ciudadanía, la cual registró estos continuos abusos en sus celulares y los compartió por redes sociales. Hasta el día de hoy no ha habido una sola sanción por parte del gobierno independiente a sus policías, a pesar de los reclamos de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos.

Tras la jornada del 1 de julio, la ciudadanía en Morelia votó. Los resultados se han dado, y Raúl Morón figura como el virtual alcalde de la ciudad, gracias a que en esta ocasión el voto de castigo se reflejó en la derrota de Alfonso Martínez, quien se enfocó a trabajar sin escuchar en varias ocasiones a la ciudadanía, que prefirió dar su confianza a otro candidato y culminar con el primer gobierno municipal independiente.







