Morelia, Michoacán.- Los vecinos están que truenan. Les prometieron que la pavimentación de la avenida La Joya estaría terminada en 3 meses. El 13 de febrero, el alcalde en funciones, Alfonso Martínez Alcázar, comprometió su palabra ante los moradores de Colinas del Sur, pero no cumplió. Así lo dicen.
Foto: Cuauhtémoc Castañeda
La obra, que se refiere a colocar 300 metros de concreto hidráulico en esa vialidad, no lleva más de 40 por ciento de avance, pero ya presenta una fractura de casi 5 metros de largo, desde el centro hasta el extremo de lo que será la banqueta.
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Los 7 trabajadores de campo que quedan, de la cuadrilla original de unos 15, sufren cada semana. La constructora “Gleczis”, a la que según una de las tres contraloras sociales de la colonia el Ayuntamiento independiente adjudicó la obra, les paga “en abonos”. De esta empresa poco saben los colonos, “su domicilio fiscal nadie lo conoce ni dónde se ubica ni quiénes son los propietarios”, cuestionaron.
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Irritados, los vecinos dijeron a Primera Plana Noticias que en su momento advirtieron a autoridades municipales que un retraso de la obra -que costará 4.5 millones de pesos de fondos federales-, ocasionaría problemas mayúsculos, porque se aproximaban las lluvias.
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“Se los advertimos, pero nadie nos hizo caso, nadie nos pela; las lluvias alcanzaron los trabajos realizados y no solo se han detenido sino que se han dañado severamente como se muestra en imágenes, ante la pasividad de los responsables de la obra, y ahora todos estamos pagando las consecuencias”, lamentó Jesús Martínez Duarte, propietario de un negocio de celulares y accesorios, cuyas ventas, dijo, se desplomaron hasta 80 por ciento, igual que a la mayoría de los comerciantes de la zona, porque el caos vial que genera la demorada construcción ahuyentó a la clientela.
Por la misma causa se fueron de la avenida La Joya, la rosticería de pollos, la sastrería, el negocio de bocinas, otro de videos, dos estéticas, el renovador de zapatos y la tortillería de la esquina de la calle Cahulote.
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Este lunes en la mañana, el tramo en construcción, aún de tierra, lucía semidestruido. La tormenta del sábado arrastró el tepetate que cubre todavía una superficie aproximada de 200 metros; los responsables de la obra, Ayuntamiento y constructora, no tuvieron la previsión de compactarlo mientras llega el día, o el mes, en que colocarán la plancha de concreto.
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La corriente desplazó piedras y tierra de tepetate e invadieron la calle Kenia, perpendicular a La Joya. Durante el domingo, los desesperados moradores tuvieron que emplear palas y picos para limpiar la calle anegada por el río que bajó de Colinas del Sur. En esa esquina se ubica un sanatorio que funciona 24 horas.
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Los operadores de las máquinas, en vez de avanzar en la obra, tuvieron que dedicarse a compactar el terreno para evitar, ahora sí, que el agua de las tormentas no vuelva a causar estragos. “Después del niño ahogado…”, reprocharon los moradores de la zona.
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Hace semanas, los responsables de construir la pavimentación de concreto hidráulico desoyeron las sugerencias de los vecinos, de habilitar en la parte alta de la colonia un dique con costales con arena para desviar la corriente que provocan las lluvias y evitar emergencias como las del sábado.
Apenas el viernes pasado unos siete trabajadores, que por necesidad aún siguen en la obra, “colaron” el primer tramo de aproximadamente 120 metros de la avenida; lo demás sigue en condiciones de terracería, con problemas severos por los aguaceros.
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“Así cómo van a avanzar, y menos si no les pagan a los trabajadores; se llega el fin de semana y les dicen que no hay dinero, y a la siguiente, cuando ya se está llegando el otro pago, apenas les dan la mitad del anterior”, recriminó el dueño del negocio de celulares.
Los habitantes de La Joya conocen la historia de desatinos de esta obra. Han sabido de manera no oficial que ante el incumplimiento de la constructora, el gobierno que encabezaba Martínez Alcázar prefirió, en vez de rescindirle el contrato, mantenérselo, “que porque los trámites de rescisión se llevarían más tiempo del que tardarán en terminar la pavimentación”.
La inservible y opaca Contraloría Ciudadana
María de la Luz Sánchez y tres vecinas más de avenida La Joya fueron “nombradas” por gente del Ayuntamiento como integrantes de la Contraloría Ciudadana que vigilaría en campo la buena marcha de la obra: cumplimiento de plazos y calidad de la pavimentación. El organismo ciudadano ha sido ignorado, reveló una de las “contraloras”.
Foto: Cuauhtémoc Castañeda
La señora Sánchez cuestionó la inutilidad de la “Contraloría Ciudadana”, que en teoría son organismos que habilita el Gobierno Municipal en las colonias donde construye vialidades para supuestamente darle voz al ciudadano y transparencia a la obra.
“Todos los trabajos que se hicieran se supone que nosotras los vigilaríamos, pero nada de eso se ha hecho; antes andábamos como cuchillito, detrás de ellos cuando observábamos que no avanzaba la obra, pero ahora hasta somos molestos para ellos, ya ni preguntamos ni ellos nos dicen”, dijo la contralora ciudadana.
La señora alertó sobre una fractura en el tramo pavimentado donde todavía no se hacen los cortes para evitar que el concreto se reviente por los efectos que provoca la temperatura a lo largo del día. “Ellos no reconocen que se fracturó el concreto, pero vean, las evidencias aquí están”, señaló, mientras mostraba la grieta de más de 5 metros que viéndola en el borde del pavimento llegaba hasta la parte baja del colado.
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María de la Luz Sánchez, apurada por el retraso que reportan los trabajos, preguntó a la supervisora municipal de la obra, la razón social de la constructora; ésta le dijo que se llama “Gleczis”, que su domicilio fiscal se ubica “en Manantiales”, pero la señora supo que las oficinas se encuentran en Periodismo.
Foto: Cuauhtémoc Castañeda
No se explica cómo puede presumir el Ayuntamiento una Contraloría Ciudadana si es el primero en relegar las voces de los ciudadanos que dice incluir.
Cuestionó que en febrero, cuando iniciaron los trabajos, durante una semana se hacían “a martillo y cincel” para cavar las zanjas para conducir el drenaje, hasta que los vecinos protestaron y fue entonces que la constructora introdujo rotomartillos. Sobre ese punto expresó su inconformidad por la irresponsabilidad de asignar una obra a empresas que no cuentan con la capacidad técnica para construir vialidades de estas características.
Alejandro García Nieto, dueño de una carpintería establecida en avenida La Joya, reprobó que después de meses de retrasos “gobierno y constructora no se pongan las pilas” y agilicen los trabajos de pavimentación, pues no descartó el riesgo de que sigan cerrando negocios.
El comerciante tiene su domicilio particular en la zona alta de la colonia y debe levantar diariamente a su pequeña hija a las 06:00 horas para alcanzar a dejarla antes de las 08:00 en la escuela primaria, porque el congestionamiento vehicular en la zona se ha convertido en un verdadero suplicio.
Captura de pantalla
En su opinión, los albañiles y ayudantes hacen lo que pueden por la poca paga que reciben, pero lo más lamentable, dijo, es que les retrasen el salario que se ganan día a día.
Foto: Cuauhtémoc Castañeda
El proyecto que este 13 de febrero del año en curso anunció Alfonso Martínez Alcázar a los vecinos de Colinas del Sur cuando los visitó para arrancar la pavimentación en avenida, incluye la rehabilitación de banquetas y guarniciones, drenaje sanitario y de agua potable, señalización y alumbrado público. La deuda continúa con los habitantes, quienes calculan que ni en tres meses la terminarán, lo que se traduciría en cuatro meses de incumplimiento del gobierno independiente de Morelia.