Las crónicas que se leen sobre el curso que ha tomado la campaña de Ricardo Anaya Cortés y las notorias y públicas fisuras en los partidos de la Coalición Por México al Frente nos permiten prever, a seis días del fin de las campañas y a 10 de los comicios, que el aspirante frentista se desplomó.

Es más, casi se puede adelantar que la batería de encuestas que se conocerá a partir de este fin de semana, lo ubicarán en tercer lugar. Empezará el vértigo de la caída del otrora ‘joven maravilla’, en espera de lo que informe la Procuraduría General de la República (PGR) sobre las acusaciones que lo involucran en presuntas operaciones de lavado de dinero.

Y si interesante será observar cómo se desploma Anaya, más aún será los puntos que pudiera haber perdido el líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador, luego de la sucesión de escándalos de probable corrupción y conflictos de interés que envuelven a sus cercanos y que ensombrecen su acartonado, hueco discurso de la honestidad y la honradez que se transmite con el ejemplo y el fiel seguimiento de los mandamientos pejistas.

Que con su pan se lo coman los seguidores del líder morenista y los incautos que no alcanzan a ver las uñas cada vez más largas de quienes ya, seguro, se reparten el botín del erario federal.

¡En fin! Ya veremos si tuvieron impacto en las encuestas los escándalos morenistas y en qué medida. Pero lo que nadie puede negar en su sano juicio es que la corrupción y la doble cara es el sello distintivo de muchos de los compañeros de viaje de Andrés Manuel.

Y si es evidente el desplome de Anaya y si las manchas de corrupción empiezan a ser tantas en la camisa del lopezobradorismo, ¿qué pasa con el tercero en discordia, José Antonio Meade?

Si como resultado de todo lo que ha ocurrido en las campañas durante las últimas dos semanas, el candidato del PRI no alcanzó un claro segundo lugar y cerró la brecha con respecto al puntero en los sondeos, entonces ese optimismo —que se convirtió estos días en elemento principal de su mensaje— debe ser motivo de alarma… para su psicólogo.

Veremos. Para acompañar la espera, mañana México va por su clasificación a la segunda ronda en el Mundial de Rusia. Juega contra Corea del Sur.

No se va a aburrir.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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