Como en cada proceso electoral, muchos temas quedan para el estudio y análisis posterior, y en éste, uno de los que seguramente más ocupará la atención —incluso de la Psicología Social— es la ausencia de crítica, la aparente ceguera que llega cuando de medir al candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador, se trata. Al menos esa es otra lectura que debe hacerse de las encuestas.

Si se revisa la historia reciente del tabasqueño, e incluso de más atrás, no es realmente un político tan distinto; pragmático como es, cumple a cabalidad con el perfil del resto de la clase política del país, y fuera de la austeridad con la que vive —aunque sigue siendo un misterio la fuente de sus ingresos de los últimos 12 años, por lo menos—, realmente hay muy poco más que lo distinga.

Por eso es altamente sorprendente su situación y los niveles de aceptación —adoración entre su feligresía— que ha alcanzado… según las encuestas conocidas.

No nos vamos a ir más lejos: no hay nadie, pero nadie —salvo sus seguidores, obvio— que diga que haya ganado alguno de los tres debates que se dieron entre los presidenciables, pero… las encuestas dicen lo contrario.

Vamos a ver qué dicen los sondeos, ahora que se ha demostrado —oootra vez— que desde las filas pejistas también hace aire y el tráfico de influencias y relaciones interesadas son parte de su tejido diario.

Así son los casos de Javier Jiménez Espriú —su propuesta para la Secretaria de Comunicaciones y Transportes— y del empresario José María Rioboó.

El primero es parte de una familia cuyos integrantes son los principales accionistas de la empresa Idesa, punta de lanza para la entrada en México de la brasileña Odebrecht, investigada en prácticamente todo el continente por los altos niveles de corrupción y sobornos que alcanzó en las naciones donde penetró. ¿Qué van a decir las encuestas?

Y sobre Rioboó las cosas están todavía más enredadas para el de Macuspana. Se trata de un contratista al que López Obrador dio a ganar en Ciudad de México más de 170 millones de pesos en tan solo dos proyectos.

Su buena relación es tan evidente que las críticas que el tabasqueño hace al proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México se sustentan en los estudios que le acerca su muy conocido Rioboó, quien por cierto concursó para participar en la construcción de las pistas de la terminal aérea que ahora tanto critican.

Dos preguntas: ¿Si ganara López Obrador realmente, como ha prometido, investigará y aclarará todo el paso de Odebrecht en Mexico? ¿Cuál sería la participación de Rioboó en la revisión del proyecto del nuevo aeropuerto?

Ahí están los hechos: son reales, están comprobados y más de 14 millones de mexicanos que vieron el tercer debate —televisión e internet— los conocieron de primera mano.

¿Qué van a decir las encuestas?

Mejor esperémonos al primero de julio

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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