Fue un debate que bien podría interpretarse en dos tiempos: el primero, estrictamente lo que resultó del evento televisivo, cualquiera que lo haya visto podría decir -con cierto grado de certeza- que lo ganó Ricardo Anaya; en el segundo, la conclusión ya no es tan lineal ni simplista. Las reiteradas amenazas de que, en caso de ganar, investigará con la intención de encarcelar a José Antonio Meade y a Enrique Peña Nieto podrían costarle caro al candidato de la coalición PAN-PRD-MC.
Primer tiempo. Cámara, acción: el abanderado de la coalición Por México al Frente se conecta desde su primera intervención, como un boxeador que busca el nocaut desde los primeros rounds tira golpes a diestra y siniestra, se ve más fajador que estilista.
El y sólo él, es el candidato anti sistema, el que que enfrenta al gobierno; Andrés Manuel López Obrador “ya prometió impunidad a Peña”; por eso los “brutales ataques y las infamias” son contra él, porque los otros ya se pusieron de acuerdo… pero que no se confíen, porque en caso de ganar el primero de julio creará una fiscalía especial para investigar al corrupto Peña y sus secuaces.
Y así seguiría el resto de las dos horas del evento televisado: tirando golpes, amenazante, temerario. Sí, daba golpes, pero también recibió, uno de ellos directo al mentón. Su defensa no es la mejor y luce flancos débiles: “Aquí el único indicado eres tú, Ricardo”, le soltó Meade. Fuerte golpe, desconcertante.
Sus negocios, sus millonarias operaciones, la compra-venta de terrenos, los videos y las acusaciones de que lavó dinero no dejan en paz al fijador.
Fin del primer tiempo. Se apagan las cámaras. La fama es efímera. ¿Ganó Anaya? Se puede decir que sí.. si sólo se vio la tele o internet, que para el caso es lo mismo.
Segundo tiempo. ¿Le sirve a Anaya amenazar a Peña Nieto con la cárcel? ¿Le ha dado a ganar algo como candidato presidencial? ¿Ha subido en las encuestas? La historia de estas campañas, su narrativa dice que no.
La primera vez que lo dijo fue el 5 de marzo y de cero fue su impacto. Y conforme pasaron los días, hasta prefirió eliminar el tema de sus mensajes y discursos.
Lo retomó la semana pasada en la Ibero ¿y qué pasó? Que se soltaron los demonios contra el otrora joven maravilla. Videos que lo incriminan, el jueves uno, ayer otro. Y denuncias penales en su contra por presunto lavado de dinero de procedencia ilícita.
Segundo tiempo. Aún no llega a su fin. Faltan dos semanas. El fajador está en la esquina…
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







