“¡Ahí está el detalle! Que no es ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario”, la frase del siempre recordado Mario Moreno Cantinflas nos vino a la mente durante el encuentro que sostuvieron ayer la candidata y los candidatos a la alcaldía de Morelia para responder a una serie de preguntas que previamente elaboró un grupo de periodistas de medios informativos locales.
Pero la cantinflesca expresión no nos vino a la memoria por el debate que no fue —resulta imposible pensar en algo serio con siete postulantes—, sino por la presencia entre los aspirantes de Fausto Vallejo Figueroa y Alfonso Martínez Alcázar, ofreciendo soluciones a problemas que ya enfrentaron y que no han sabido, no han podido o simplemente no han querido atender.
Resulta algo más que curioso escucharlos decir que ellos saben lo que necesita Morelia, que la conocen como ninguna y ninguno otro, que con ellos en la Presidencia Municipal las cosas mejoraron, que son transparentes e incorruptibles, que saben cuánto dinero se necesita para cada cosa… lo saben todo, pues, pero resulta que su oferta para despachar otros tres años como cabeza del Ayuntamiento gira sobre la misma problemática ¡que no atendieron!
Le dan vueltas y vueltas a lo mismo: que si el alumbrado, que si Morelia está apagada, que los problemas de abastecimiento de agua potable, que la inseguridad, que los baches, que la falta de un programa de movilidad urbana acorde a las necesidades de la ciudad, que la atracción de inversiones y la generación de empleos…
Si Vallejo y Martínez Alcázar lo saben todo y tienen las soluciones, ¿por qué no se notan? ¿Por qué se sigue debatiendo sobre lo mismo? ¡Ahí está el detalle! Ninguno de los dos es un candidato a secas; ya tuvieron la responsabilidad de encabezar la Presidencia Municipal y no pueden apelar, una y otra vez, al beneficio de la duda.
Más bien son las dudas las que no los benefician. Y son los ciudadanos los que tienen a derecho a desconfiar, pues la duda corroe cualquiera de los sentimientos.
Ellos, Vallejo y Martínez, pueden seguir dando vuelta y vuelta sobre lo mismo… que no han sabido, no han podido ni han querido atender. ¿O cómo se llamo la historia?
Y ahí está el detalle…
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







