Hoy debatirán la candidata y los candidatos a la Presidencia Municipal de Morelia y el encuentro puede resultar —ojalá así sea— el parteaguas de un proceso con campañas poco claras, demasiado parcas en sus propuestas y que no alcanzan a poner aún frente a los ciudadanos algo distinto y mejor que lo ya conocido.
Por mucho, el tema de la inseguridad y la violencia es el que más preocupa a los habitantes de la capital michoacana y seguramente marcará diferencia el candidato o la candidata que presente la mejor alternativa o propuesta para enfrentar una situación que, para miles de familias, es parte de la tragedia nacional, acompañada de la corrupción, el abuso y la mala planeación de los gobiernos.
En el caso de Morelia, la elección sigue abierta, no hay nada definido y las posibilidades de triunfo siguen vivas para Carlos Quintana (PAN-PRD-MC), Daniela de los Santos (PRI), Raúl Morón (Morena) y Alfonso Martínez, el ex panista desde hace tres años ‘independiente’ que busca la reelección.
Rezagados, muy atrás vienen el ex gobernador Fausto Vallejo (quien contra su discurso de siempre trae ahora la marca de la derecha más recalcitrante del PES) y Constantino Ortiz, registrado por el Partido Verde.
La atención se centrará en los primeros cuatro; y de entre ellos, el frentista Carlos Quintana sacará ventaja si aprovecha que puede ser el menos cuestionado: no tiene la carga de haber sido ya alcalde como Martínez y los negativos que ello implica; no lleva a sus espaldas el desprestigio de una marca partidista como Daniela de los Santos, y no provoca resquemores su pasado como ocurre con Morón en amplios sectores de la sociedad moreliana.
Quintana, además, es el que hasta ahora ha puesto con mayor énfasis el tema de la inseguridad como su principal bandera; le falta, sin embargo, poner a sus promesas de mano dura y cero tolerancia, programa y objetivos claros, más aterrizados.
Buena oportunidad se presenta también para Daniela de los Santos, quien sin duda tiene con qué y cómo marcar distancia de los males que hoy se le achacan abrumadoramente a su partido, el PRI, puesto en el imaginario electoral de las encuestas que se publican como el causante de todas las desgracias en el país.
La joven diputada federal con licencia debe mirarse —cuidadas las proporciones— en el espejo de José Antonio Meade. Ahí verá las claves para mantenerse con posibilidades en la contienda, que no son pocas.
En cuanto a Morón, su posicionamiento y crecimiento van atados a Andrés Manuel López Obrador, cuya figura seguirá siendo el eje de su proyecto, a falta de currículum propio qué presumir.
Alfonso Martinez, finalmente, juega con fuego: su oferta de continuidad y la mucha publicidad que gasta en promoverla puede ser un arma de dos filos. ¿Continuidad? ¿De qué? ¿Hacia dónde?
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







