Urge a Ricardo Anaya un golpe verdaderamente extraordinario para consolidar sus aspiraciones y cerrar la contienda por la Presidencia de la República. Tiene hasta el 12 de junio, día del tercer y último debate.
Que se olvide el panista de los llamados al voto útil y los cabildeos para una declinación del candidato del PRI, José Antonio Meade. La disputa no está para perder el tiempo con los cantos de sirena y ramplonerías de los aduladores.
Ambas rutas, la del voto útil y el pacto con Los Pinos, están cerradas. No se ve cómo se puedan abrir.
Por ahora, Anaya y los suyos buscan afanosamente que la ex candidata independiente Margarita Zavala los perdone y con un pronunciamiento público llame a votar por el candidato de la coalición Por México al Frente.
Creen los anayistas que el respaldo de Zavala es el estirón que necesitan para emparejar las encuestas e incluso remontar a Andrés Manuel López Obrador; calculan, incluso, que con la ex primera dama a su lado, concentrará el queretano, y nadie más, el voto anti Peje, que es mucho en el país.
¿Será decisivo, como estiman los frentistas, el eventual apoyo de la señora Zavala? Es lo que parecen tener más a la mano, porque se agotó el tiempo para las propuestas y el contraste de proyectos: las cuatro semanas que quedan para las campañas -por el escenario que se abrió- ya sólo dan margen para los golpes espectaculares, contundentes.
¿Qué más? Tal vez los perredistas, en concreto Los Chuchos, Zambrano y Ortega, tengan algo qué decir y qué aportar…
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







