Desde la cúpula del poder político, el futuro de la elección presidencial se lo juegan -lo negocian, pues- en los próximos días. ¿Acuerdo PRI-PAN? Los frentistas que lo ven, ya no viable, sino obligado y necesario, tienen ante sí otra realidad: si no lo sacamos nosotros, nos enfrentaremos a un pacto entre los gobernadores del PRI con Andrés Manuel López Obrador. Su peor escenario.
Dirigentes del PAN, PRD y MC afirman que está seguro el segundo lugar de Ricardo Anaya y con eso presionan para que de su lado se la jueguen desde Los Pinos; y esperan, por otro lado, convencer a Margarita Zavala para que haga un pronunciamiento público a favor de su candidato. Ese es su mejor escenario.
El caso es que el tiempo se agota y desde la casa presidencial y del equipo de campaña de José Antonio Meade no hay buenas señales. Ni siquiera guiños para Anaya. Eso ya preocupa a los frentistas que mantienen tendidos sus lazos con los del tricolor de Enrique Peña Nieto, en espera de que “se haga el milagro”.
Pero es poco su optimismo. Se diría que ni siquiera parece bien fundado por las señales recibidas: Meade se presentó al debate del domingo pasado con todo y en los días que han seguido se le ha visto especialmente activo en los medios; en tanto, un panista muy cercano a la señora Zavala, el senador Ernesto Cordero, ya dijo que su voto será por Meade.
Hay otras preguntas que rondan el ambiente: ¿a qué y cómo están participando personajes como Manlio Fabio Beltrones, Miguel Ángel Osorio Chong, Emilio Gamboa Patrón, Beatriz Paredes y el propio nuevo dirigente nacional del PRI, René Juárez Cisneros? ¿Cuál es su apuesta en este escenario de tercer lugar en el que están?
Ellos también juegan y apuestan mucho.
Y tienen parte de las claves de lo que se negocia y que estará listo en las dos próximas semanas. ¿Todo planchado para el primero de julio, tal como ocurrió en el proceso del 2000? Es pregunta que se hace.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







