Segundo debate, segundo: ¿aprovecharán Ricardo Anaya o José Antonio Meade para acortar distancias respecto de Andrés Manuel López Obrador? Para lograrlo, no sólo debe —uno de los dos— salir como vencedor, sino con una victoria apabullante.
El resultado de las encuestas —que independientemente de su confiabilidad, generan percepción— y el tiempo que se agota, así lo exigen. Para Anaya y para Meade, cada día que pasa estrecha su margen.
Y con la pena, pero lo que no hagan de aquí al 14 de junio, ya después muy poco impactará. A partir de esa fecha la atención de una buena parte de los mexicanos estará en las canchas del Mundial de Rusia y en lo que hagan o dejen de hacer los once de nuestro futbolero Tricolor.
Tijuana, Baja California, domingo 20 de mayo: ya no estará físicamente Margarita Zavala, pero en la mente de los cuatro que siguen en la contienda —incluido Jaime Rodríguez ‘El Bronco’— rondará la idea de quedar bien con ella y con sus seguidores, ávidos como están de jalar una parte de los votos que la ex primera dama dejó en el camino al renunciar a su candidatura independiente.
¿Quién de los cuatro cachará el mayor porcentaje? Difícil saberlo y muy complicado medirlo; absurdo pensar en el endose automático de votos ciudadanos, como si fueran máquinas. Eso no ocurre ni ocurrirá.
Pero lo que sí es cierto es que tanto Meade como Anaya —AMLO y El Bronco están descartados— buscarán afanosamente que en los próximos días la señora Zavala se pronuncie públicamente a su favor.
¿Por cuál de los dos optará Zavala? Es otra pregunta que podrá resolverse a partir del resultado del segundo debate. La ex panista no tomará ninguna decisión antes del domingo por la noche.
Esos son los escenarios que se presentan para los próximos días. Y lo único seguro es que la elección aún no puede darse por cantada.
Preparémonos, pues, que vienen las semanas de definición.
Aquí se queda… ¡Aquí entre nos!







