La de los aspirantes a las alcaldías y Congreso local serán campañas relativamente cortas en el tiempo (42 días), por lo que están obligados a los impactos de precisión desde los primeros días; no perder las horas en reuniones sin trascendencia, irrelevantes para el electorado, y definir sus objetivos para el contraste de proyectos, propuestas e incluso personalidades. Claro, si quieren ganar o, por lo menos, creer que pueden.
En el caso de la contienda por la alcaldía de Morelia, la cantidad de candidaturas registradas (son seis) amenaza con fragmentar y dispersar el voto; desviar el debate y que, quien gane, lo haga con mínimos históricos de sufragios; es decir, un presidente o presidenta municipal sin mayor representatividad. Se gana así, porque alguien tiene que hacerlo: por la inercia del descarte.
No obstante, y en medio de esos riesgos, también se presenta un escenario de oportunidades y la posibilidad para que la candidata o uno de los candidatos destaque y sea capaz de aprovechar el desdén y apatía ciudadana que suele provocar la gran cantidad de aspirantes registrados.
¿Quién logrará concentrar la atención ciudadana y construir el liderazgo y legitimidad que se ganan con votos en las urnas? Van en la boleta Carlos Quintana (PAN-PRD-MC), Daniela de los Santos (PRI), Alfonso Martínez (que busca la reelección como ‘independiente’), Raúl Morón (Morena), Fausto Vallejo (PES) y Constantino Ortiz (PVEM).
A un día de haber iniciado las campañas, es difícil hacer un pronóstico que no sea una mera especulación y en las semanas previas no dejaron ver más allá de lo que ya se conoce de ellos y de ella.
En tal sentido, los próximos quince días serán fundamentales para saber si de entre los seis, alguno se sobrepone y se proyecta con claridad en la percepción y ánimo de los morelianos.
Lo importante será que no se desvirtúe el debate ni se disperse la atención. Sería el peor de los escenarios.
Aquí se queda… ¡Aquí entre nos!







