Los esfuerzos coordinados por el Gobierno de Michoacán para rescatar comunidades y municipios bajo la presión del crimen organizado, retoman especial fuerza cuando se revisa lo que ha sido este proceso electoral, marcado por la violencia y los atentados contra candidatos a cargos locales.

Emblemático es el caso de la tenencia Cenobio Moreno, en el municipio de Apatzingán, que por el descuido de las pasadas administraciones y la fuerza que alcanzó una organización delictiva, fue territorio sujeto al yugo criminal.

Durante esos aciagos años, decir Cenobio Moreno significaba principio y fin de las peores historias de la Tierra Caliente michoacana.

La historia, sin embargo, tomó un vuelco a partir de 2006, cuando el gobernador Silvano Aureoles decidió empezar a construir ahí, al lado de los habitantes de la tenencia, un nuevo modelo de vida y con políticas públicas transversales (educación, salud, capacitación para el trabajo, infraestructura y recuperación de espacios comunes) echar andar el proyecto de comunidades modelo.

A partir de entonces, son otras las historias que se cuentan de Cenobio Moreno, modelo ciertamente de lo que significa la recuperación del tejido social y el rescate de pueblos enteros de la violencia y del crimen.

El pasado 7 de mayo, los habitantes de Cenobio Moreno cumplieron dos años dándose la oportunidad de construir un nuevo modelo de vida y le presumieron al gobernador lo bien que funciona su centro de salud, construido y equipado sobre el terreno de lo que fue un establo.

Sí, Cenobio Moreno es una comunidad modelo, pueblo emblemático ya de lo que sí se puede hacer, con voluntad, visión y organización.

Tal vez sería bueno que los candidatos presidenciales se dieran una vuelta por ahí.

Porque algo tendrán que proponer para rescatar las muchas comunidades que, como Cenobio Moreno antes, contaban sólo historias de terror.

Aquí se queda… ¡Aquí entre nos!

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí