La falta de claridad y de transparencia de lo que sería un eventual gobierno de Andrés Manuel López Obrador, es explicable no sólo por lo variopinto del grupo que lo rodea, sino por las propias indefiniciones del tabasqueño, que de la izquierda se ha corrido con los años a la derechización de algunas de sus ideas y propuestas.
A toda esa mescolanza habrá que agregar —con preocupación, evidentemente— los gestos de intolerancia del tres veces candidato presidencial; su soberbia reconocida, y ese caudillismo que no esconde cuando se autoproclama único vocero, la encarnación misma de todo el pueblo de México.
Es él o ninguno; sólo él sabe lo que quiere el pueblo de México, del que se cree redentor, único salvador. Así se las gasta Andrés Manuel. ¿Puede haber claridad y transparencia en un proyecto de gobierno encabezado por alguien con esos toques cuasi de divinidad histórica? ¿O qué es eso de que viene la cuarta transformación de la República?
Vamos con su equipo, los llamados a ser ‘fundadores de la cuarta República’: sus hijos, sí sus hijos Andrés, José Ramón y Gonzalo, y el empresario Alfonso Romo, como principales asesores; luego una larga lista de ex priistas: Ricardo Monreal, Marcelo Ebrard, Alfonso Durazo, Esteban Moctezuma, Manuel Bartlett; siguen en la lista sus excompañeros perredistas como René Bejarano, Dolores Padierna, Claudia Sheinbaum, Miguel Barbosa, Leonel Godoy, Martí Batres…
Panistas visibles, pues ahí están Tatiana Clouthier, Germán Martínez y Gabriela Cuevas; luego sus históricos amigos del PT encabezados por Alberto Anaya, y ahora en lista sus aliados para la oración del derechista Partido Encuentro Social (PES), con cuyos dirigentes comparte Andrés Manuel sus creencias religiosas.
Al acecho del poder están los del ala izquierdista que se autodefine radical, pero que en realidad se trata de una legión de admiradores de los Castro en Cuba, de Chávez y Maduro en Venezuela, y de todo lo que huela a la estatización de la economía.
Muy visible en ese grupo, el escritor Paco Ignacio Taibo II (“¡Exprópialos, Andrés, chinguen su madre, exprópialos!”)
Notorio también ya se hizo el poder y la influencia que tendrán los sindicatos magisteriales (la CNTE y en SNTE) en un eventual gobierno lopezobradorista, así como el tipo de líderes sindicales que le interesarán para mantener el contacto con el “pueblo obrero, trabajador”: Napoleón Gómez Urrutia y Elba Esther Gordillo.
Por todo esto, nadie los entiende. Un día dicen una cosa y al otro dicen algo totalmente distinto o matizado. Un día son más de izquierda y al otro día lo que rifa es la derecha. En un foro son fervientes defensores del libre mercado y la apertura comercial, y en otro los más “puros” ideólogos de la participación y rectoría del Estado en todos los sectores productivos.
¿Alguien, de verdad, los entiende? ¿Cuál López Obrador gobernará: el que se decía de izquierda o el que se corrió a la derecha? ¿Los Ebrard, Romo, Durazo, Martinez, Andrés, Gonzalo y José Ramón son los transformadores de este país?
Son preguntas que deben hacerse a dos meses de la elección.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







