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Por Mexico al Frente: a luchar contra presiones, tentaciones y provocaciones

Toca a las dirigencias de los partidos Acción Nacional, de la Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano emprender un gran trabajo de comunicación y organización interna para asegurar que el voto de sus respectivos militantes y simpatizantes no se pierda ni se confunda, en caso de que se mantenga o incluso profundice la fragmentación político-partidista, con el arranque de las campañas locales.

Toca a las dirigencias de los partidos Acción Nacional, de la Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano emprender un gran trabajo de comunicación y organización interna para asegurar que el voto de sus respectivos militantes y simpatizantes no se pierda ni se confunda, en caso de que se mantenga o incluso profundice la fragmentación político-partidista, con el arranque de las campañas locales.

Los cambios que ha sufrido en los últimos años el espectro de partidos en el país, con rupturas y divisiones tanto en la izquierda como en la derecha, así como la decadencia priista, han hecho crecer la desconfianza de los ciudadanos en los partidos políticos, por un lado, y ahuyentado y dividido a los grupos militantes, por el otro.

Y en un país como el nuestro, sin segunda vuelta electoral, y sin experiencia ni cultura en alianzas o coaliciones entre polos políticos distintos, la fragmentación puede ser fatal para las aspiraciones de las candidatas y los candidatos.

¿Y por qué nos referimos desde un inicio a los partidos de la coalición Por México al Frente y no a las otras dos coaliciones registradas ante el órgano electoral? Porque en caso de fallar en su comunicación y organización interna, pudiera ser la más afectada precisamente por aquella fragmentación. Es además, la más expuesta a las tentaciones tránsfugas de izquierda y de derecha.

Veamos. Por su conformación, pesos y contrapesos, Por México al Frente luce como la coalición con una estructura y conducción más sólida y democrática que las que encabezan PRI y Morena, en las que partidos como el PT, PES, Panal e inclusive el Verde, son tratados como ‘pequeños acompañantes’, a los que se les da o quita dependiendo del ánimo de las cúpulas morenas o tricolores.

Van, dicen en esos partidos, por el poder; pero solo les tocarán migajas. Y eso sí: sus dirigentes asegurarán mantener el registro y las prerrogativas económicas que suman muchos millones de pesos al año.

A diferencia de Por México al Frente, la coalición Morena-PES-PT, además, está sujeta a los designios de una sola persona: Andrés Manuel López Obrador, el caudillo que los tiene enloquecidos por su ventaja en las encuestas y a quien todo le pasan, todo le creen y todo le celebran.

Paradójicamente, esa estructura más democrática, más horizontal, es lo que hace a la coalición PAN-PRD-MC más vulnerable a las embestidas mediáticas del caudillo de Morena y sus operadores, que en las siguientes semanas buscarán sangrar las militancias perredistas, emeceistas e inclusive panistas.

Por el lado de la derecha también hace aire y los históricos militantes y simpatizantes del blanquiazul se encuentran bajo dos fuegos, que los cucan y los confunden: tanto el priista José Antonio Meade como la independiente Margarita Zavala apuestan a cerrar sus campañas dándole un buen baje a los votos azules de Ricardo Anaya.

Así pues, en las próximas semanas, una vez que arranquen las campañas locales, morenos y tricolores lanzarán sendas agresivas campañas para intentar desmantelar la coalición Por México al Frente.

Para los pejistas, ir por esos votos significa -según ellos-, “asegurar el triunfo”; en el tricolor, simplemente, ven en esa posibilidad la vida o la muerte electoral.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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