Si las agendas no cambian, el próximo sábado estará en Michoacán el candidato presidencial de la coalición Por México al Frente, Ricardo Anaya Cortés, por lo que se prevé que a más tardar mañana, el Partido Acción Nacional (PAN) haya resuelto el fondo de su inconformidad por el pronunciamiento público del gobernador Silvano Aureoles a favor de la candidatura de José Antonio Meade.
Enfriados los ánimos, la balanza se inclina por mantener el acuerdo electoral en los términos que quedaron establecidos a nivel estatal, donde más se notó el malestar de los panistas que amagaron, incluso, con modificar el convenio en algunas candidaturas a diputados federales y al Senado de la República.
Pero esas intenciones, que dominaron en las reacciones de los panistas michoacanos, no prendieron en la dirigencia nacional, instancia en la que hasta el día de ayer no se consideraba llevar el caso Michoacán al escenario “rupturista” que plantearon hacia el pasado fin de semana los cuadros dirigentes del blanquiazul en la entidad.
Nos dicen que el propio Marko Cortés, quien a las primeras manifestó estar listo para encabezar las modificaciones en la fórmula al Senado de la República, ha ido moderando su postura y dejado en manos de la dirigencia nacional de su partido el caso.
Y está claro que ni para el dirigente nacional, Damián Zepeda, ni para el candidato presidencial Ricardo Anaya, el tema da para atizarle más al fuego.
Porque más allá de lo jurídico, lo que pesa es lo político, y a dos meses y cinco días de la jornada electoral del primero de julio, la sensatez y la razón apuntan a la conveniencia de no alterar los acuerdos.
Más ahora que en el ánimo de las dirigencias partidistas de la coalición está marcada como prioridad la consolidación de Anaya como el candidato de la alternativa frente a Andrés Manuel López Obrador, tras su muy buen desempeño en el debate del domingo pasado.
Y en están claros: ‘hay prioridades que son más prioritarias’.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







