La determinación con la que el gobernador Silvano Aureoles rompió ayer con la Coalición Por México al Frente, ofreciendo respaldar la candidatura presidencial de José Antonio Meade de la coalición PRI-PVEM-Panal, aporta un ingrediente extraordinario al análisis del debate de esta noche y del post debate.
Sobre la posición asumida por el mandatario michoacano habrá que recordar que desde que se negociaba la coalición fue un duro crítico de las formas y métodos empleados por dirigentes panistas, perredistas y emeceistas para asegurar la candidatura de Ricardo Anaya; advirtió desde entonces que se estaba desvirtuando la convocatoria a construir una alternativa al actual régimen, y marcó distancia de las decisiones cupulares que se tomaban.
Incluso, llegó a declarar que se mantendría al margen de la contienda electoral y dedicaría todo su tiempo y energía a su administración.
Se supo que estaba “incómodo” con el rumbo que había tomado la coalición y le irritaban tanto el discurso como las “propuestas” que a nombre de los tres partidos lanzaba el joven queretano. Su malestar creció conforme se acumularon las acusaciones contra el panista por su presunto enriquecimiento ilícito, con operaciones incluso de ‘lavado’ de dinero.
Todo lo anterior lo llevó a la decisión que tomó ayer de hacer público su respaldo a Meade, en la víspera del debate entre los presidenciables y cuando más fuerte crecía, como una bola de nieve, la versión de que en el PRI se estaba valorando la posibilidad de declinar a favor de Anaya y establecer una alianza de facto con los frentistas.
La decisión de Silvano y la rápida respuesta del exsecretario de Hacienda -“No te fallaré”-, rompen, sin embargo, con esa teoría y colocan al abanderado priista en una posición privilegiada para el debate de esta noche.
El respaldo de Silvano, perredista fundador y jefe del Ejecutivo en la entidad cuna del sol azteca, es para Meade como un tanque lleno de oxígeno, mientras que para Anaya resulta un duro revés, pues echa por tierra la percepción que se estaba generando de que el PRI y Los Pinos declinarían y cederían ante los frentistas.
Experimentado político, Silvano Aureoles supo en que momento anunciar su decisión, que para muchos puede ser sorpresiva, pero para nadie inexplicable.
Y con ese tanque de oxígeno que le brindó a Meade, queda claro que esta noche habrá debate y lo que sigue será una lucha real, cuerpo a cuerpo, por el llamado “voto útil”… ese que Anaya ya se hacía en la bolsa.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







