Las mesas y mecanismos que en el pasado se han organizado, aprobado y aplicado para dar “certeza” y “seguridades” a los participantes y ciudadanos en los procesos electorales, tanto a nivel federal como en los estados, han sido como los llamados a misa… y quienes acuden, por supuesto, lo hacen con los mejores deseos. No sobran, ¡faltaba más!, los golpes de pecho.

Así ha sido. Y no hay que hacer malabares memoriosos para recordar episodios verdaderamente bochornosos.

Sin embargo, ya es tiempo que los protagonistas le den la debida seriedad al tema, den un paso hacia adelante para la modernización y democratización de nuestro sistema electoral y se superen viejas prácticas, que enardecen, polarizan y, sin duda, inhiben la participación ciudadana.

No está de más advertir los riesgos de que siga incrementándose la desconfianza de los mexicanos en los partidos políticos y sus instituciones electorales.

Por si fuera poco, el contexto nacional de alta criminalidad y las amenazas latentes de la intromisión de agentes ajenos a la contienda electoral, deben ser otro factor a considerar por partidos, candidatos, autoridades electorales y gobiernos para, de una vez por todas, darle la importancia que merecen estas mesas, pactos, mecanismos y compromisos que se establecen para, supuestamente, garantizar un ambiente de civilidad y de respeto a la ley durante el periodo de campañas.

El martes pasado, en este mismo espacio, exponíamos las responsabilidades que tienen los partidos y los candidatos en esa ruta y no hay de otra: el calor de las campañas, así como la confrontación y debate público de ideas, propuestas y hasta de trayectorias, no deben ser pretexto para la ‘guerra sucia’, los ataques al honor y a la vida privada o familiar de los contendientes, ni mucho menos dar paso a las acusaciones sin sustento ni pruebas.

Ahí está, hoy, el nuevo espacio que se abre aquí en Michoacán, con el inicio de los trabajos de la Mesa de Gobernabilidad para el Proceso Electoral 2018. Nueva oportunidad.

Vamos a ver qué se acuerda y a qué se comprometen. Veremos en los siguientes meses qué se cumple.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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