Patéticas por misóginas y falta de tacto político, resultan las declaraciones que el diputado local perredista Manuel López Meléndez hizo el martes para referirse a tres candidatas de su propio partido, a las que inexplicablemente descalificó; ya encarrerado, también arremetió contra las mujeres militantes del PRD y, en suma, terminó por ensuciar el proceso de selección interna en el Sol Azteca.
A su misoginia, pues, López Meléndez le sumó irresponsabilidad partidista, más grave aún por el cargo que ostenta en el Partido de la Revolución Democrática: ni más ni menos que la secretaría genera del Comité Estatal.
Se cumplió así lo que suele advertirse en el caso de los personajes que apenas tienen una grabadora y cámara enfrente les da incontinencia verbal.
Aquejados por ese mal, o piensan lo que dicen o dicen lo que piensan. Ni hablar, no pueden hacer las dos cosas. Es mucho pedirles.
¿No pensó lo que dijo López Melendez? ¿Dijo lo que piensa? En cualquiera de los escenarios son inaceptables su machismo y la discriminación que usa para referirse a Susana Patiño Rodriguez, candidata a diputada por el distrito 8 de Tarímbaro; a Atanea Sánchez Peña, aspirante a la alcaldía de Nocupétaro, y a Patricia Contreras Cárdenas, quien buscará la Presidencia Municipal de Múgica.
Las tres señoras tienen esas candidaturas, porque sus esposos las propusieron y fueron aceptadas por las instancias partidistas que determinaron su distribución, en cumplimiento de la paridad de género a que están obligados todos los institutos políticos.
Pero para López Meléndez, todo se reduce a la falta de interés de las mujeres militantes del PRD por participar en el proceso electoral.
Las tres candidatas y en general las mujeres perredistas deben estar con tamaños ojos rogando para que López Meléndez deje de “apoyarlas”.
Porque con ese apoyo, ¡para qué quieren enemigos!
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







