Los que siguen a partir de este viernes —que de santo sólo tiene el nombre en el calendario de la Iglesia católica—, son 90 días de una encarnizada lucha por el poder, que marcará el futuro para el país en los próximos 10 años, por lo menos.
Sí, porque iniciaron formalmente las campañas político-electorales por la Presidencia de la República y al Congreso de la Unión. Y lo que está a debate —no es cliché— es el rumbo de México: ¿cambio o no?, ¿hacia dónde?, ¿con quién o quiénes al mando del gobierno nacional?
En el caso de los candidatos a la Presidencia no hubo novedad. Anoche, en una larga sesión especial, el INE validó las candidaturas de Ricardo Anaya Cortés por la Coalición Por México al Frente; Andrés Manuel López Obrador por Juntos Haremos Historia; José Antonio Meade de Todos por México, y de Margarita Zavala, cuya postulación independiente fue avalada, entre jaloneos y dudas sobre su legalidad, hasta la madrugada de este viernes.
Sí, en cambio, se confirmó que hicieron trampa el gobernador con licencia de Nuevo León, Jaime Rodríguez ‘El Bronco’, y el senador Armando Ríos Piter, que también buscaron aparecer en la boleta electoral como independientes. Fracaso y decepción para quienes confiaron en ellos.
Falta ahora ver si se les sanciona y cómo. El capítulo no está cerrado.
En cuanto a las candidaturas de Anaya, AMLO, Meade y Zavala, contra lo que dicen las encuestas y sondeos publicados, la verdad es que estamos en el inicio de una campaña en la que no hay nada definido, salvo que será muy reñida y volverá a poner sobre la mesa la necesidad en México de la segunda vuelta electoral, que le dé certezas, sí al ganador, pero sobre todo a los mexicanos, hartos ya de poderes de gobierno confrontados, divididos y en cuya relación impera la componenda y la complicidad, en lugar del acuerdo por el bien común.
Empezaron las campañas, pues. La encarnizada lucha por el poder que obligó a los magistrados del Tribunal Electoral iniciar con una petición: que no domine la violencia política. Hay que desterrarla.
Abrirle paso sería catastrófico…
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







