A la falta de nombramiento de fiscal anticorrupción y de dos magistrados del Tribunal de Justicia Administrativa, el Congreso tendrá que analizar y votar la terna que le presente el Ejecutivo para la designación del relevo de Silvia Estrada en la Contraloría del Estado.
De no ponerse de acuerdo, sería lamentable, preocupante para Michoacán llegar al escenario de no contar ni con contralor ni con fiscal. Eso del interés de combatir la corrupción, simplemente, nadie se los creería. En esos terrenos, ¿alguno de los partidos podría sostener la bandera de la transparencia?
Si el problema, como exponen algunos, es que se atravesó el proceso electoral y el inicio de las campañas, resulta un pobre argumentó que, la mera verdad, sólo refleja las lagunas, enormes lagunas que aún tiene nuestra democracia y sistema de partidos.
Pero el caso es que no se ponen de acuerdo. Y a cómo se ven las cosas, a una semana exactamente de la desbandada que se espera en el Congreso por el éxodo de quienes buscarán otro cargo público, se antoja muy difícil que los diputados michoacanos titulares resuelvan sus pendientes. ¿Lo harán los suplentes?
Se ve difícil que le entren a temas tan espinosos, que no denominan en las etapas de negociaciones y que significan posiciones en el tablero político de la entidad, como son los casos mencionados de la fiscalía anticorrupción, los magistrados al Tribunal de Justicia Administrativa y la Contraloría, ahora que la designación ha dejado de estar en manos sólo del gobernador.
Y tal parece que tienen decidido ni siquiera tocar los temas en pleno desarrollo de las campañas electorales.
Pocos son los optimistas que creen que en los próximos ocho días los diputados al Congreso local se pondrán de acuerdo y resolverán esos temas que, curiosamente, ellos mismos etiquetaron como prioritarios.
Esos pocos optimistas, por cierto, no están en el Congreso.
Ahí ya hacen maletas. Quieren correr, correr y correr…
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







