Una lectura ayer o de cualquier día de las últimas dos semanas de los medios de información de cobertura nacional nos lleva a la conclusión: Ricardo Anaya Cortés, candidato presidencial de la Coalición Por México al Frente, es el blanco principal de los ataques del resto de los aspirantes a residir en Los Pinos a partir del primero de diciembre de este año.
Así es: José Antonio Meade, del PRI; Andrés Manuel López Obrador, de la Coalición Juntos Haremos Historia, y Margarita Zavala, virtual candidata independiente, están duro y dale, todos los días, contra Anaya.
Panistas michoacanos nos lo explican de este modo: López Obrador ya se dio cuenta que no está tan arriba en las encuestas, su techo no crece; Meade se rezaga a un tercer lugar, cada vez más lejano, y Margarita Zavala ya se dio cuenta que el nivel de conocimiento que tiene y la buena prensa que la acompaña no son suficientes para contender.
Pero sobre todo, y ahí los medios hacen una gran tarea en el golpeteo a Anaya, los tres están interesados en desarticular al PAN y crear la percepción de que el partido blanquiazul está roto, resquebrajado.
Todo porque la militancia panista, su base y nicho electoral se convirtieron en estos meses en el objeto del deseo de AMLO, Meade y Zavala: el primero, por oportunista; el segundo, por orfandad, y la tercera, por necesidad.
Así que el pégale a Anaya buscan que tenga un doble efecto: desbancarlo del segundo lugar en las encuestas, y crear la percepción de que se trata de un candidato repudiado hasta en su propio partido.
¿Alianza PRI/Morena? Si no alianza, sí “convergencia de intereses”, exponen los panistas sobre el escenario que pinta en las campañas presidenciales que arrancan dentro de tres semanas.
Y tienen claro que el golpeteo seguirá contra Ricardo Anaya, con una convicción: si no lo bajan, por el contrario crece, estaremos ante un escenario impensable hace dos o tres meses. Sí, el escenario de una alianza de facto entre López Obrador y el PRI de Enrique Peña Nieto.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







