Lo que son las cosas: los frentistas sacarán ventaja con el affaire Anaya y los dividendos obtenidos pueden ser definitivos, marcar la diferencia el primero de julio. Todo apunta en ese camino y los beneficios pueden no ser sólo a escala nacional, sino a nivel de lo local… claro, siempre y cuando en el Frente se dejen ya de pleitos por municipios y distritos y se pongan a trabajar, en serio, en la propuesta de gobierno.

Está claro que el Gobierno Federal —en este caso la Procuraduría General de la República (PGR)— no tiene nada firme contra Ricardo Anaya Cortés en el supuesto delito de que el PRI le imputa relacionado con diversas transacciones financieras a territorios considerados paraísos fiscales.

Y ahí, en el origen, está la mayor de las estupideces que se han escuchado y visto desde que estalló el escándalo: es la PGR la que supuestamente investiga e integra la carpeta de investigación… pero es el PRI el que hace la acusación pública y un día sí y otro también, explota el tema para intentar descalificar al candidato presidencial de la Coalición Por México al Frente.

¿A quién o quiénes se les ocurrió semejante ‘estrategia’? Por donde se le vea, va por muy mal camino, pues inclusive en el caso de que tuviera sustento la acusación contra Anaya, no era el tiempo de los priistas para soltar el golpe, cuando apenas iniciaba el periodo de intercampañas.

El acelere tricolor sólo demuestra, por un lado, su desesperación, pues confirma que sus propias encuestas le son desfavorables; por el otro, lo más grave: el uso faccioso de las instituciones del Estado para desacreditar a los opositores.

Algunos pensaron y soltaron la idea de que la combinación PRI-PGR sería letal para las aspiraciones del candidato de la Coalición. Pero el tiempo pasa, y lo único que ha provocado es la reacción y el enojo de influyentes sectores de la sociedad, que alertan sobre el peligro de involucrar al Ministerio Público en en proceso electoral y manchar, aún antes de iniciar formalmente, la contienda presidencial y con ello todas las campañas que habrá en los estados.

Porque el ritmo que marque la campaña nacional se reflejará necesariamente en las entidades, sobre todo en aquellas donde habrá elección de gobernador.

Ahí viene otro riesgo, porque con su necesidad y acelere, el PRI está llevando las cosas hacia el escenario menos deseable en el debate político: ojo por ojo, diente por diente.

¡Ah! Y para colmo de los pesares priistas, le están poniendo en bandeja a Ricardo Anaya y la Coalición Por México al Frente la oportunidad de sumar y concentrar buena parte de los votantes anti PRI, que no son muchos, ¡son la mayoría!

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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