La orden al más alto nivel se mantiene: van sobre los jefes delincuenciales que siguen operando en la entidad, sobre todo en Tierra Caliente -donde están identificados los más peligrosos y violentos- y no habrá marcha atrás, hasta su captura o abatimiento.

Luego de los enfrentamientos suscitados en la región del Valle de Apatzingán la semana pasada por un operativo desplegado para la captura de uno de los “objetivos” prioritarios de las fuerzas estatales y federales, el gobernador Silvano Aureoles convocó a los integrantes de su gabinete responsables de la seguridad en la entidad. La violencia generada por las células delictivas, si bien lamentable y condenable, no puede ser motivo para bajar la guardia.

Hay un convencimiento: se avanza firmemente en la desarticulación y descabezamiento de esos grupos crimínales (en poco más de dos años de esta administración han sido detenidos o abatidos 23 de los 43 “objetivos” crimínales marcados como prioridad) y no se regresará al “estado de omisión” que se patentizó en los gobiernos pasados.

Lo peor que se le puede ofrecer a la sociedad michoacana es pasividad que se convierte en corrupción, la omisión que se convierte complicidad, es otra de las conclusiones en el gobierno del estado, precisamente por la fuerza violenta de que son capaces esos grupos delictivos.

El planteamiento, en tal sentido, es claro: mantener la estrategia de desarticulación de las células crimínales identificadas en Michoacán e impedir su reagrupamiento y/o control de municipios y regiones como era en el pasado.

La estrategia, pues, no cambiará, en todo caso se reforzará en las localidades identificadas como de mayor riesgo; paralelamente, se desplegarán nuevas acciones de inteligencia y en tierra, hasta ubicar y detener a los cabecillas de la criminalidad.

Esos son los argumentos, reiterativos y de peso, a los que apela el gobierno del estado, y que buscan encontrar eco en las comunidades michoacanas, sectores productivos, medios de comunicación y organizaciones sociales y de derechos humanos.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

 

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