Ninguno parece dispuesto ceder y ambos advierten la posibilidad de la separación, pero… ninguno, ni PRD ni PAN en el estado están convencidos del rompimiento. Buscan alternativas para rescatar la coalición Por Michoacán al Frente.
En la oposición, se cruzan los dedos por fracaso de la alianza PAN-PRD-MC-PVEM. Todas las encuestas internas adelantan el contundente triunfo de los frentistas, tanto en la lucha por los cargos federales como los locales al Congreso y a los ayuntamientos que estarán en juego el primero de julio.
Pero nadie puede dar por hecho la ruptura. Mientras haya acercamientos y estén abiertos los canales del diálogo, el proyecto se puede salvar.
En corto, perredistas y panistas nos dicen que se dejó crecer demasiado el tema de las diferencias por la postulación en Uruapan. Coinciden, en comentarios por separado, que tal vez fueron las “formas” las que fallaron.
El caso es que en ninguno de los dos partidos están casados con sus respectivas propuestas que han hecho públicas: ni el PAN con la ya tres veces alcaldesa Mary Doddoli Murguía, ni el PRD con el actual primer edil Víctor Manuel Manríquez.
Pero si acaso la candidatura a la alcaldía Uruapan se definiera sólo entre ellos dos, el asunto tiene que ir al fondo: ¿con cuál son mayores las posibilidades de triunfo? Y lo más importante: cómo asegurar la unidad de la Coalición, que no camine como un matrimonio más a fuerzas que de ganas.
La propuesta para salir del entuerto es del perredista Juan Carlos Barragán, aceptado como precandidato del PAN a la alcaldía de Morelia: recurrir a un procedimiento democrático, abierto y transparente para la selección, que deje a todas y a todos satisfechos.
Incluso, y luego de que las dirigencias de ambos partidos incluyeran a la capital en los diferendos, Barragán Vélez ha tendido puentes para que sean los precandidatos los que influyan en la decisión.
Busca convencer a los panistas Carlos Quintana y Eduardo Sánchez, los otros aspirantes frentistas en Morelia, a proponer y empujar una elección interna, que los fortalezca y que obligue a todos a sumarse a la propuesta ganadora.
Por lo pronto, parece que esa esa la única ruta. Y nada está perdido ni dicha la última palabra.
Ahora sí que bien vale la pena recordar que cuando es poco el amor, absurdo es malgastarlo en celos.
Aquí se queda… ¡aquí entre nos!







