Morelia, Michoacán.- Ni amenazas de muros ni otras barreras físicas han detenido a las “Palomas Mensajeras”. Se han alzado al vuelo para reencontrarse con los suyos, y lo han logrado. Hace décadas parecía impensable esta hazaña.

 

 

Son familias michoacanas que desde hace 15, 20 ó 30 años no estaban con sus hijas, hijos, hermanos, nietos y demás parientes que se fueron a Estados Unidos en busca del “sueño americano”. Unos residen allá con papeles, pero los más son indocumentados que, por esa condición, les atemoriza la sola idea de intentar volver al terruño.

 

 

Los reencuentros allá, del otro lado de la frontera norte, son indescriptibles, cargados de emociones, alegría y añoranzas. El llanto envuelve a los paisanos, lo mismo que a sus familiares que llegan de los municipios michoacanos.

 

 

Los de aquí no van solos. Atrás de esta hazaña está toda una estrategia en los programas más sensibles del Gobierno de Silvano Aureoles Conejo, que son operados a través de la Secretaría del Migrante (Semigrante), que dirige José Luis Gutiérrez Pérez.

 

 

A un año de creado el Programa “Palomas Mensajeras” la Semigrante ha logrado que en distintos estados de la Unión Americana se reencuentren mil 600 connacionales indocumentados michoacanos y sus familias. Y va por más. Para 2018, la meta es que puedan reunirse  2 mil 500 más, después de no verse durante décadas.

 

Palomas Mensajeras, agradecimiento a los migrantes michoacanos

José Luis Gutiérrez celebra que a un año de concebirse y ponerse en marcha esta iniciativa, el Gobierno de Michoacán, a través de la Semigrante haya consolidado el programa humanitario que reúne a familias separadas por el fenómeno migratorio. Profundiza que se trata de agradecer, reconocer y retribuir a los más de 4 millones de migrantes michoacanos, que residen en el país vecino, todo lo que le han dado a Michoacán a través del envío de remesas que se ganan con esfuerzo.

 

“‘Palomas Mensajeras’, el nombre de una canción muy michoacana, representa la unión de nuestro estado binacional, porque en la entidad hay 4 millones de habitantes, pero en Estados Unidos son la misma cantidad de hermanos, lo que hace que estemos presentes en ambos países”, describe Gutiérrez Pérez, quien ha vivido por más de 30 años la experiencia de ser migrante en aquel país.

Dimensiona que Michoacán es de los primeros estados del país en envío de remesas de los connacionales, cuyo monto anual equivale al 13 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) estatal.

 

“Muchos de nuestros compatriotas viven allá en calidad de indocumentados, no pueden volver. Por eso ‘Palomas Mensajeras’ es una forma de retribuirles su esfuerzo, al llevar a sus seres queridos allá para que se vuelvan a fortalecer los vínculos familiares”, señala.

Roberta Jacobson, sensible al programa humanitario

El Secretario del Migrante explica los trámites en los que se apoya a los familiares de los paisanos que quieren ir a reencontrarse con aquéllos. Destaca que gracias al trabajo de los tres órdenes de gobierno, en coordinación con la buena relación que se ha creado con la Embajada de Estados Unidos en México y su representante, Roberta Jacobson, se instrumentó este esquema que permite a los padres (de 60 años y más) de migrantes indocumentados, tramitar su pasaporte, y después llevarlos a la Embajada de EU en la Ciudad de México para el proceso de solicitud de visa, clase turista.

 

“Son mil 600 personas que ya cuentan con su visa o han calificado para obtenerla. Originalmente pensábamos que se otorgaría el permiso consular por 3 semanas, pero con la buena relación que hay con la embajadora Jacobson, vieron el programa con buenos ojos, a pesar de las políticas xenofóbicas de Trump, de manera que se creen puentes de reencuentro familiar ante la amenaza del muro y otorgar a los padres de familia visas hasta por diez años”, explica.

Señala que se han conformado 87 grupos en 39 municipios, entre los que figuran Zinapécuaro, Puruándiro, Hidalgo, Múgica, Apatzingán y  Uruapan, mientras que del otro lado de la barda, las ‘Palomas Mensajeras’ se han reunido con sus familiares que residen en Los Ángeles, San José y Fresno, en el estado de California; Seattle, en Washington; Chicago, en Illinois; Texas, Carolina del Norte y Atlanta.

“Hemos reunido a padres de familia de 60 años o más, son contactados por gente de su municipio, después los entrevistamos, los acompañamos para que tramiten su pasaporte y después su visa, para que en un día tomen sus huellas biométricas y sean entrevistados por un cónsul americano. Sí califican para obtener el papel migratorio, viajan al lugar de destino.

 

 

“Posteriormente nos ponemos de acuerdo con las Casas Michoacán y clubes de migrantes para que en una zona neutral, como iglesias, por ejemplo, se realicen los encuentros de reunificación familiar, ya que los indocumentados no pueden pisar un aeropuerto, porque pueden ser detenidos por la autoridad de migración”, explica Gutiérrez Pérez.

 

Agrega que este programa continuará para ayudar a crear el puente binacional para que las familias vuelvan a reintegrarse. Después de un periodo de tres semanas en Estados Unidos, las “Palomas Mensajeras” regresan a México, con la opción de volver, pues ya cuentan con los documentos migratorios que les permitirá, otra vez, alzar otra vez el vuelo.

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