Si se cumplen los objetivos de la convocatoria del PRD y los propios de la Coalición Por México al Frente, Antonio García Conejo encabezará la fórmula al Senado de la República.

Para cumplir con esos objetivos, se ha dicho y escrito en convocatorias y convenios partidistas electorales que el registro y selección de candidaturas debe apegarse a los criterios del liderazgo, arraigo y posibilidad de triunfo. No hay dudas, y no las tienen en ningún de los tres partidos de la Coalición, que esas son, precisamente las fortalezas de García Conejo.

Quedó evidenciado a lo largo del periodo de (pre) campaña. Porque mientras lo suyo fue el contacto directo con la militancia y ciudadanía, echando por delante su experiencia ganada como alcalde, diputado local y federal -cargos ganados por mayoría, en las urnas-, el otro contendiente, Carlos Torres Piña, basó su mensaje en una presunción: la corriente a la que pertenece, Alternativa Democrática Nacional (ADN) tiene mayoría en el Consejo Nacional, que será la instancia electiva.

Al tiempo que García Conejo demostraba su capacidad de convocatoria, experiencia política y mandaba mensajes al Consejo Nacional sobre la importancia de elegir respetando el sentir de militantes y simpatizantes, Torres Piña machacaba en el acuerdo cupular, en la imposición de los intereses de su ‘tribu’.

La cercanía de éste con el líder nacional de ADN, el mexiquense Héctor Bautista, se convirtió en su carta de presentación. La no “negociación” de espacios ganados por la “tribu”, su mensaje y bandera.

El proselitismo de Garcia Conejo, en cambio y para sorpresa de muchos, fue más terrenal. Más de la gente y las bases y menos de las cúpulas. Resultó una revelación, pues algunos pensaron -antes del inicio de la precampaña- que por ser hermano del gobernador, la “cargada” partidista estaba dirigida desde Casa de Gobierno.

García Conejo, sin embargo, ha demostrado que tiene vida política propia y que, como ha dicho y reiterado, su militancia y cargos ganados en las urnas han sido ajenos a la trayectoria de su hermano. Y así quiere seguir.

“A mí nadie me ha regalado nada; yo no soy producto de un grupo político ni de sus intereses; los espacios y oportunidades que he tenido en mi partido, y las responsabilidades de gobierno que he tenido, han sido por mi trabajo y el apoyo de la ciudadanía, de la mayoría que me ha apoyado con su voto”, dice y se define Toño García.

Apela a la revisión de la historia; a los antecedentes y a la memoria: Los hechos no le permiten mentir y sí, en cambio, tapan la boca a sus detractores.

Ahí está la fuerza de Antonio Garcia Conejo: en la verdad de los hechos y el poder de los votos ganados.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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