El Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRD y los líderes de las corrientes y expresiones de ese partido negocian para que el Consejo Nacional Electivo que convocarán para elegir a sus candidatos al Senado y Cámara de Diputados no rompa la unidad que hasta ahora han mantenido como parte de la Coalición Por México al Frente y, sobre todo, definir las mejores propuestas al Consejo Nacional.

Se busca -nos dicen en el partido del sol azteca- que los intereses de las corrientes y el número de votos que pudiera tener cada una entre los consejeros, no sean el factor determinante, sino el análisis objetivo de los perfiles de cada uno de los aspirantes, la situación política de cada entidad, los sondeos de opinión y los alcances que hayan demostrado en el periodo de precampañas.

Esa negociación y la búsqueda de consensos previos, es lo que estaría considerándose en la posibilidad de cambiar la fecha de la sesión del Consejo Electivo, tentativamente para el 18 de febrero, en lugar del día 11.

En este esfuerzo -nos aclaran en el partido- no se trata de llegar con “candidaturas planchadas”, sino que los consejeros cuenten con elementos de análisis suficientes y reales para tomar sus decisiones y que efectivamente se ponderen los perfiles.

No se trata que una corriente u otra pretenda imponer candidaturas; sino que las candidaturas sean las que se impongan en el ánimo de los consejeros en función de su liderazgo, arraigo, conocimiento de la militancia, aceptación ciudadana, antecedentes y experiencia política.

Es decir, que el PRD proponga a la Coalición candidatos con posibilidades reales de triunfo y que den certeza de unidad y trabajo con las bases. “Mal haríamos -dicen nuestras fuentes- si desaprovechamos esta oportunidad que tenemos de ganar” en los comicios federales de julio próximo.

Ahí está el quid: que los líderes de las tribus entiendan que se trata de ganar. Y en esas andan los perredistas…

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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