Morelia, Michoacán.- En Michoacán, en aquellas zonas de pobreza también permanece la tendencia a la violencia y la inseguridad; de manera concreta en Apatzingán, Lázaro Cárdenas y Zamora prevalecen estos factores, indicó Carlos Garfias Merlos, arzobispo de Morelia.

El líder de la Arquidiócesis de Morelia señaló esto tras los trabajos realizados con el nuncio apostólico, Franco Cóppola, en la reunión de Comisiones Diocesanas, celebrado del 15 al 17 de enero para tratar sobre los asuntos de la Iglesia Católica en Michoacán y el contexto que la rodea.

Garfías Merlos dimensionó que hay una marcada brecha social y económica entre individuos en la entidad, pues de una comunidad a otra, las condiciones de vida cambian para sus habitantes; puntualizó que este tipo de fenómeno social se encuentra en la zona de Tierra Caliente, parte de la Costa y el Bajío michoacano.

Ante un cercano proceso electoral, el clérigo enfatizó que en la sociedad michoacana se percibe un estado de desconfianza hacía las figuras políticas, en especial en el tema de la Guerra Sucia que se da entre los aspirantes electorales, pues la ciudadanía busca propuestas y no descalificación.

Cuestionado sobre la Guerra Sucia que aconteció en los últimos días, en especial en actos de campaña, el arzobispo respondió que el estado necesitar unirse y no estar dividido, porqué al haber conflictos, se da beneficio al interés particular y no al bien común.

Carlos Garfías puntualizó que en el transcurso del año, su representación religiosa  a lo largo del estado ayudará en la instalación de centros de ayuda a víctimas y a la población para aquellos que lo requieran se acerquen a las diócesis de Michoacán, para brindar apoyo, como consuelo espiritual, en especial en la zonas con focos rojos de violencia.


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